Una entrada tomada del blog del sitio Web de los cursos de Wright

2013-07-30-10-13-34-1

La liga al blog en inglés, donde aparece esta entrada nueva, es la siguiente:

http://ntwrightonline.org/understanding-divine-insights-johns-gospel/

Comprendiendo lo Divino: Apreciaciones sobre el Evangelio de Juan

Juan quiere que sepamos que se han unido el cielo y la tierra.

Este tema de “la unión del cielo con la tierra” crece y asume cada vez más importancia a lo largo de Juan, desde la referencia a la Escalera de Jacob al final del capítulo uno, hasta la boda en Caná en el capítulo 2 (donde la boda simboliza precisamente eso) e, inmediatamente después, la escena en el Templo donde Jesús “hablaba del templo de su cuerpo”, y así sucesivamente.

Varios de los principales temas de Juan, especialmente el Verbo, se mencionan enfáticamente al comienzo para que el lector los tenga muy presente mientras, por así decirlo, se desarrolla la acción — “esto es lo que está sucediendo en realidad”.

Cuando, en la mañana del Domingo de Pascua, María ve a los dos ángeles en la tumba, están sentados el uno a la cabeza y el otro a los pies de la losa donde se había colocado el cuerpo de Jesús — un reflejo, como algunos han señalado, del propiciatorio en el centro del santuario. Ahí era donde el Dios vivo se encontraba con su pueblo.

Todo esto se refiere a lo que está sucediendo con la revelación de la gloria divina: como veremos, la antigua esperanza judía en lo que a la gloria divina se refería tenía que ver con la construcción de un templo renovado, como en Ezequiel, al cual la gloriosa presencia por fin volvería.

El segundo punto, estrechamente relacionado con los temas de la nueva creación y el nuevo templo, es el papel de los seres humanos como la imagen de Dios.

El clímax de Génesis 1 está en los versículos 26-28; si Génesis 1 se trata del gran templo cósmico, los seres humanos son la imagen divina colocada dentro del mismo.

Imágenes y Adoración en el Templo

Después de muchos siglos de perplejidad, esto resuelve de un solo golpe el problema de la “imagen” divina y el aspecto de la humanidad al que esta se refería. Pero ese no es el punto. El cuadro es vocacional (y de hecho verlo desde esa perspectiva coloca todas las grandes cuestiones del pecado y la salvación en un nuevo contexto, como he propuesto en otros de mis escritos).

Una “imagen” se coloca dentro de un templo con un propósito, de hecho, con un doble propósito — para que los adoradores adoren a la imagen y, por ende, al dios “imagenado”, y para que el poder y protección y mayordomía de dicho dios fluya a través de la imagen hacia el mundo alrededor.

Ese sería el caso de cualquier santuario pagano con imagen, y es lo que Génesis está afirmando acerca de la vocación de los seres humanos dentro del templo del cielo y la tierra que nosotros llamamos el cosmos. El dios está presente en, y como, la “imagen.” El Salmo 8 recoge este tema y, en un uso posterior, lo aplica especialmente al rey de Israel, y quizás también al sumo sacerdote.

Cuando leemos Juan 1 de esta manera, vemos que en más o menos el mismo punto de la historia — el clímax de la narrativa — donde Génesis habla de la creación de los seres humanos a la imagen de Dios, Juan dice que el Verbo se hizo carne.

La encarnación: Jesús como la imagen de Dios

Y los estrechos paralelos temáticos con este pasaje que encontramos en Colosenses 1 y Hebreos 1 no dejan la menor duda de que Juan quiere precisamente que hagamos esa relación en nuestra mente. Jesús es el verdadero ser humano, el máximo Portador-de-la-Imagen, el que está dentro de la creación y por medio de quien el creador está presente en, con y para su creación.

Juan hace hincapié en esto cuando Jesús es llevado delante de Pilato el viernes, el sexto día de la semana, y Pilato declara ecce homo, “Este es el hombre”.

La narrativa de Juan ha llegado casi a su fin. Siguiendo con los temas de la creación y la nueva creación, Jesús se muere después de pronunciar la palabra tetelestai, “Consumado es”, haciendo eco de Génesis 2:1-2. El trabajo de los seis días se ha terminado, y en el séptimo día Dios descansa, esta vez en la oscuridad de la tumba, antes de la nueva creación que, como Juan enfatiza, ocurre “el primer día de la semana”.

Pero si Juan está escribiendo un nuevo Génesis, el versículo 14 es una indicación de que está incluyendo un nuevo Éxodo también.

Esto me lleva a otro punto. Uno de los temas que ha surgido de los trabajos recientes sobre la antigua teología del templo en la Biblia es la lectura de Génesis y Éxodo como un solo arco narrativo. Desde los primeros días, y particularmente en los escritos del segundo templo, el tabernáculo en el desierto y luego el templo de Jerusalén fueron vistos como modelos a escala de la creación entera.

No eran edificios “religiosos” que servían para escapar del resto del mundo, ofreciendo al ser humano acceso a una remota esfera divina; más bien eran como letreros, indicadores escatológicos, que afirmaban (al igual que el arca de Noé) que, aunque los portadores de la imagen habían fracasado en su vocación, las aguas del caos no iban a vencer.

El llamado de Abrahán en Génesis 12, donde Abrahán es visto como el nuevo Adán, apunta hacia adelante, hacia la narrativa del Éxodo, con su clímax en el Tabernáculo, en el cual viene a morar la gloria divina.

Esto parece ser el propósito de Israel, la familia de Abrahán: ser los guardianes del tabernáculo, los portadores de la promesa de que habría un nuevo cielo y una nueva tierra. La esclavitud en Egipto, y luego el Éxodo, dicen mucho de cómo el pueblo de Israel, que también era parte del problema adámico, podría cumplir esa vocación.

De esta manera, la entrega de la Torá parece ser la preparación para la venida del Tabernáculo y, particularmente, de la gloria divina que moraría en él. Todo esto es trascendente para Juan conforme va desarrollando este tema principal: que cuando el Verbo se hizo carne y “tabernaculizó” entre nosotros, vimos su gloria, gloria como del unigénito del padre, lleno de gracia y de verdad.

Hay muchos ecos aquí de la historia del Éxodo en la que Dios reveló a Moisés que estaba lleno de hesed y emeth [amor constante]. Creo que hasta el tema juanino de Jesús como el cordero pascual se subordina a este punto. Y en el Éxodo, el nuevo modelo a escala de la creación incluye su propia imagen divina — el Sumo Sacerdote, Aarón.

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Un documento en Word que contiene este texto se puede descargar aquí.  Comprendiendo lo Divino

 

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