Lectura de Tom Wright sobre 1 Timoteo 2:8-15

El texto traducido a continuación es tomado del libro de Tom Wright cuya portada aparece seguidamente. El texto bíblico fue traducido al inglés por el mismo Wright (forma parte de su Kingdom New Testament). La traducción al español del inglés de Wright es mía.

Sé que hay muchos cristianos que no estarán de acuerdo con la idea que plantea Wright pero ofrezco esta traducción como objeto de reflexión.

1 TIMOTEO 2:8-15

A las mujeres se les debe permitir ser aprendices

8 Así que esto es lo que quiero: los hombres deberán de orar en todo lugar, levantando manos santas, sin enojo ni disputa. 9 De la misma manera, las mujeres también deberán vestirse apropiadamente, con modestia y sensatez. No deberán optar por peinados elaborados, ni oro, ni perlas, ni ropa costosa. 10 En cambio, como es apropiado para las mujeres que profesan ser piadosas, deberán adornarse con buenas obras. 11 Se les debe permitir estudiar tranquilamente, en plena sumisión a Dios. 12 No digo que las mujeres deberían enseñar a los hombres, ni tratar de mandarles; más bien, que no se les debe molestar. 13 Adán fue creado primero, ya ves, y luego Eva; 14 y Adán no fue engañado, sino que la mujer fue engañada, y cayó en la transgresión. 15 Sin embargo, se mantendrá a salvo a través del proceso de dar a luz, si continúa en fe, amor y santidad con prudencia.

Escribo esto en momentos en que una guerra corta acaba de terminar en Oriente Medio. Los periódicos han estado llenos de la noticia, y ahora están analizando los detalles: ¿Era justificada? ¿Quién tenía la culpa? ¿Los ejércitos invasores lucharon según las reglas apropiadas? Y así sucesivamente. Pero para la gente que vive en ese país, ahora devastado por el conflicto, hay preocupaciones más apremiantes. La comida, el agua y el albergue son problemas inmediatos; la restauración de la ley, el orden y la estabilidad social es una prioridad importante. Pero mientras la gente se dedica a resolver estos asuntos, hay peligros que acechan a su alrededor. Los niños recogen objetos brillantes que encuentran en la calle … y algunos son despedazados, mientras que otros, aunque viven para contar la historia, pierden extremidades u ojos o sufren otras lesiones permanentes. Las minas y bombas sin estallar constituyen un gran peligro en muchas partes del mundo, especialmente donde ha habido una guerra, no importa que haya sido corta. Cuando la gente no las reconoce, pueden ser devastadoras. Incluso cuando llaman a los expertos, sigue siendo bastante peligroso.

Otro tipo de guerra se ha estado librando durante toda una generación, al menos en la cultura occidental. Se ha denominado «la guerra de los sexos», aunque no se trata tanto de una batalla entre los hombres y las mujeres, sino entre diferentes visiones de los papeles que deberían desempeñar ambos sexos en la sociedad, en el matrimonio y en la iglesia. La vida se ha vuelto confusa: algunos hombres están muy a favor de la «liberación de la mujer», mientras que algunas mujeres se oponen a ella. Se avivan los sentimientos. Los que llegan a ser adultos mientras todo esto sucede descubrirán pronto que hay varias partes de la cultura tradicional que son como bombas sin estallar. Si uno las recoge con la mano, puede que se estallen.

En particular, hay varios pasajes en la Biblia que abordan los papeles de los hombres y las mujeres, y a muchas personas en la cultura occidental moderna dichos pasajes no les gustan. Se les acusa a los autores bíblicos de ser «patriarcales», es decir, de tomar por un hecho que los hombres siempre deben manejar todo y que las mujeres deben de hacer lo que se les dice, y de reforzar esa opinión en sus escritos. Y este pasaje, particularmente el versículo 12, a menudo es citado como uno de los principales ejemplos. Las mujeres no deben ser maestras, parece decir el versículo; no deben tener ninguna autoridad sobre los hombres; ellas deben guardar silencio. Eso, al menos, es cómo se traduce muchas veces; de hecho, este es el pasaje principal que la gente cita cuando sostienen que el Nuevo Testamento prohíbe la ordenación de mujeres. Una vez estaba leyendo estos versículos en voz alta en un culto y una mujer cerca del frente explotó en ira, para la consternación del resto de la congregación (aunque algunos estaban de acuerdo con ella). Todo el pasaje parece estar afirmando que las mujeres son ciudadanas de segunda clase. Ni siquiera se les permite vestirse con elegancia. Ellas son las hijas de Eva, y ella era la primera persona problemática de la historia. Lo mejor para ellas es tener hijos, comportarse y callarse.

Así es como la mayoría de la gente en nuestra cultura ha leído este pasaje. Acepto que la lectura tan diferente que yo voy a ofrecerle puede sonar, al principio, como si estuviera tratando de hacer las cosas más fáciles, adecuando este pedacito de Pablo a nuestra cultura. Pero lo que voy a decir se basa en una buena y sólida erudición, y creo que puede ser la interpretación correcta.

Cuando uno ve las películas de cine serie B o lee historietas, novelas y poemas de categoría Z, se le presenta una visión estándar de cómo «todo el mundo se imagina» que se comportan los hombres y las mujeres. Los hombres son unos matones, muy machos, ruidosos y arrogantes, siempre luchando entre sí y queriendo salir con la suya. Por otra parte, las mujeres son bobas y tienen la cabeza hueca, y lo único en que piensan son la ropa, los peinados y las joyas. Hay versiones «cristianas» de esto también: los hombres deben tomar las decisiones, dirigir el baile, estar siempre a la cabeza, decirles a todos lo que deben hacer; las mujeres deben permanecer en casa, educar a los hijos y preparar la comida. Si uno quiere una confirmación bíblica de esta visión, ahí está Génesis 3. Adán nunca habría pecado si Eva no se hubiera rendido primero. Y Eva tiene su castigo, el dolor que sufre a la hora de dar a luz (Génesis 3:16).

Bueno, no hay que ser partidario de todos los aspectos del movimiento para la liberación de la mujer para que esa interpretación le sea difícil de tragar. No sólo nos irrita esta forma de tratar a la mitad de la raza humana; no encaja con lo que vemos en el resto del Nuevo Testamento, donde las mujeres fueron los primeros testigos de la resurrección (en otras palabras, los primeros apóstoles); donde Pablo habla de las mujeres como apóstoles y diáconos (Romanos 16); donde él espera que oren y profeticen en la asamblea (1 Corintios 11), donde «ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, varón ni mujer, porque todos son uno en Cristo Jesús» (Gálatas 3:28). En particular, no encaja con la práctica del mismo Jesús. En una pequeña historia reveladora (Lucas 10:38-42) María de Betania está sentada a los pies de Jesús; en otras palabras, se está uniendo a los hombres para convertirse en discípulo, aprendiz, con el fin de convertirse después en maestra. Esa es la principal razón por la que Marta estaba molesta con ella; sin duda le habría gustado también recibir más ayuda en la cocina, pero la verdadera ofensa de María era haber cruzado una barrera oculta que hasta entonces había mantenido a las mujeres en segundo plano y asegurado que la educación y el liderazgo fuera únicamente para los hombres.

La clave para entender el pasaje actual es reconocer que está ordenando que a las mujeres también se les debe permitir estudiar y aprender, y que no se les debe impedir que lo hagan (versículo 11). Deben estar «en plena sumisión»; muchas veces se piensa que esto significa «a los hombres» o «a sus maridos», pero es igualmente probable que se refiera a su actitud, como aprendices, de sumisión a Dios, lo cual, por supuesto, se aplicaría también a los hombres. Entonces, el significado del versículo crucial (el 12) no tendría que ser «No permito que una mujer enseñe ni tenga autoridad sobre un hombre» (la traducción que ha causado tanta dificultad en los últimos años). Igual podría significar: «No quiero decir que ahora estoy estableciendo a las mujeres como la nueva autoridad sobre los hombres de la misma manera que anteriormente los hombres tenían autoridad sobre las mujeres». ¿Por qué Pablo se habría sentido obligado a decir esto?

Hay ciertos indicios en la carta de que originalmente fue enviado a Timoteo mientras éste estaba en Éfeso. Y una de las principales cosas que sabemos acerca de la religión en Éfeso es que la más popular—el templo más grande, el santuario más famoso—era un culto únicamente para mujeres. El templo de Artemisa (la diosa griega a quien los romanos llamaban Diana) era una estructura masiva que dominaba toda la zona. Como era usual en el caso de una deidad femenina, solo había sacerdotisas, nada de sacerdotes. Aquellas dirigían el baile y mantenían a los hombres en su lugar.

Ahora bien, si a uno le tocara escribir una carta a un miembro de un nuevo movimiento religioso con una base en Éfeso, y explicarle que a causa del evangelio de Jesús las viejas formas de organizar los papeles de los hombres y las mujeres tenían que repensarse completamente, y que había que alentar a las mujeres a estudiar y aprender y tomar un papel de liderazgo, a lo mejor uno no quisiera dar una impresión equivocada. ¿Estaba el apóstol diciendo que las mujeres debían ser entrenadas para que el cristianismo se convirtiera poco a poco en un culto como el de Artemisa, donde las mujeres lideraban y mantenían a raya a los hombres? A mí me parece que eso es lo que el versículo 12 está negando. La palabra griega que yo he traducido con la frase «trata de mandarles» es inusual, pero parece tener los matices de «ser mandona» o «tomar el control». Pablo está diciendo, como Jesús en Lucas 10, que las mujeres deben tener el espacio y el tiempo que necesitan para estudiar y aprender, no para que se metan a la fuerza y ejerzan el liderazgo como en el culto de Artemisa, sino para que ambos, hombres y mujeres, puedan desarrollar los dones de conocimiento, enseñanza y liderazgo que Dios les da.

Entonces, ¿cuál es el sentido de los otras partes del pasaje?

El primer versículo (el 8) es claro. Los hombres deberán dedicarse a la oración devota y no seguir los estereotipos normales de la conducta «masculina»: sin enojo ni discusiones. Luego los versículos 9 y 10 dicen lo mismo acera de las mujeres. Deberán de ser liberadas de los estereotipos que se les aplican, no deben preocuparse constantemente por los peinados, las joyas ni la ropa fina—pero no para que sean seres grises y sin gracia, sino para que aporten creativamente a la sociedad en general. La frase «buenas obras» en el versículo 10 nos suena insulsa, pero es una de las formas habituales en que la gente se refería a la obligación social de gastar tiempo y dinero en personas menos afortunadas que uno, ser benefactor de la comunidad mediante la colaboración en obras públicas, las artes, etc.

¿Por qué Pablo termina con la explicación sobre Adán y Eva? Recuerda que su punto principal es insistir en que a las mujeres también se les debe permitir aprender y estudiar como cristianos, no limitarles al trabajo monótono y sin educación. Bueno, la historia de Adán y Eva lo deja claro: mira lo que pasó cuando Eva fue engañada. Las mujeres necesitan aprender tanto como los hombres. Adán, a fin de cuentas, pecó deliberadamente; sabía lo que hacía, sabía que estaba mal, y aun así siguió adelante. El Antiguo Testamento es muy severo al referirse a acciones de ese tipo.

¿Y lo que dice acerca del parto? Pablo no lo ve como un castigo. Más bien, asevera que, aunque el parto es muy difícil, doloroso y peligroso, a veces el momento más duro en la vida de una mujer, no es una maldición que deba tomarse como un signo del disgusto de Dios. La promesa de la salvación es para todos, para las mujeres y los hombres por igual, si siguen a Jesús en la fe, el amor, la santidad y la prudencia. Y eso incluye a aquellas que contribuyen a la creación de Dios a través de la maternidad. Convertirse en madre es suficientemente difícil como para afirmar que de alguna manera es algo malo.

No dejemos por ahí más bombas y minas sin explotar que podrían hacerle daño a la gente. Leamos este texto de la manera en que yo creo que Pablo pretendía, como una forma de edificar la iglesia de Dios, hombres y mujeres, mujeres y hombres por igual. Así como Pablo quiso aplicar esto a una situación en particular, nosotros debemos pensar y orar cuidadosamente acerca de hacia dónde nos están llevando nuestras propias culturas, prejuicios y cóleras. Debemos hacer todo lo posible para no conformarnos a los diferentes estereotipos que nos ofrece el mundo, sino al mensaje de sanación, liberación y humanización del evangelio de Jesús.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en NT/Tom Wright y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s