Entrada del blog de Tim Gombis

Am ApocTim Gombis ha estado leyendo este libro y comentándolo en su blog. El libro se llama “Apocalipsis Norteamericano – La Historia del Evangelicalismo Moderno”. Tim está impactado por varias de las apreciaciones del libro, escrito por un profesor de historia que parece especializarse en temas de la iglesia norteamericana.

Los Evangélicos y el Partido Republicano

En American Apocalypse, Matthew Avery Sutton describe la forma en que los cristianos evangélicos estadounidenses poco a poco fueron forjando una alianza con el Partido Republicano. A continuación, un extracto:

En ocasiones los fundamentalistas habían criticado las corporaciones monopólicas pero ante los conflictos laborales y la amenaza comunista su reacción fue convertirse en apologistas del capitalismo de libre mercado. Para Billy Sunday, asegurar los fundamentos cristianos de la nación significaba un retorno al gobierno limitado y la economía del laissez-faire. “Hay dos escuelas de pensamiento en nuestra tierra”, predicaba. “Una afirma que cada hombre y mujer tiene derecho a determinar cual será su felicidad … En la otra escuela, mis amigos, el esfuerzo individual y la iniciativa son controlados por el Estado o por la fuerza.” Él dejó claro que Jesús no era ningún ‘rosadito’. “Cualquier persona que piensa como pensaba Jesús jamás podría ser socialista. Cualquier persona que piensa como pensaba Karl Marx jamás podría ser cristiano”.

La perspectiva de Sunday refleja la de la mayoría de los fundamentalistas en la década de 1920. Mientras que las generaciones anteriores de premileniaristas tenían poco interés en defender a los ricos y poderosos, la Amenaza Roja hizo que las almas de los fundamentalistas se llenaran de temor ante la posibilidad de una revolución comunista. Ya no se quedaban al margen de los conflictos entre la fuerza laboral y el capital como voces neutrales que pedían justicia en los lugares de trabajo, sino que se convirtieron en portavoces de los ricos. En medio de las cambiantes costumbres sociales que dejaron pocas costumbres tradicionales intactas, los fundamentalistas buscaron menos conflicto, más estabilidad, menos preguntas y más certeza. Tampoco fueron los únicos norteamericanos que se decantaron hacia la derecha en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial. Su evolución política reflejó los cambios generalizados que se dieron en los Estados Unidos con el ocaso gradual del Progresismo, y el Partido Republicano comenzó a explotarlos con gran destreza (pp. 189-90).

Me parece que la iglesia es una entidad política cuya única lealtad es para con Cristo Nuestro Señor y se distingue de todas las demás entidades políticas. ¿Cómo podría la evolución política de los evangélicos entenderse en términos bíblicos y teológicos? ¿Cuáles son los peligros de una alianza acrítica de la iglesia con cualquier causa terrenal?

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