Interpretación de 2 Pedro 3.10-13

chris wright book blurb

No es la primera vez que leo una interpretación diferente (es decir, no literal según muchas traducciones) de estos versículos. Para mi tiene mucho sentido, tomando en cuenta los últimos capítulos de Apocalipsis. Concuerda también con la visión positiva de NT Wright. El siguiente texto es tomado del capítulo 12 de la obra magisterial de Chris Wright.

“[Isaías 65.17-25] y otros pasajes relacionados son el fundamento del Antiguo Testamento para la esperanza del Nuevo Testamento, el cual, lejos de rechazar o negar la tierra como tal o de representarnos flotando hacia algún otro lugar, mira también hacia adelante a una nueva creación redimida (Romanos 8.18-21) en la que morará la justicia (2 Pedro 3.10-13) porque Dios mismo morará allí con su pueblo (Apocalipsis 21.1-4).

La carga de esta visión escatológica para la creación es abrumadoramente positiva, y esto debe incidir en la forma que entendemos la imagen igualmente bíblica de la destrucción abrasadora y definitiva que espera al actual orden del mundo. Por ejemplo 2 Pedro 3.10 dice: ‘En aquel día los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será quemada’.

Prefiero la interpretación textual de la palabra final en este pasaje: que la tierra [y las obras que hay en ella] ‘serán descubiertas’ (NVI ofrece como variante, ‘quedará al descubierto’; PDT, ‘quedarán expuestas’; DHH, ‘será sometida al juicio de Dios’) a la que se refleja en algunas otras versiones (p. ej., RVR95; ‘serán quemadas’; RVA, ‘serán consumidas’). También encuentro convincente la interpretación de Richard Bauckham, a saber, que la tierra y todo lo que hay en ella será descubierto, es decir, expuesto y desnudado bajo el juicio de Dios para que los malvados y todas sus obras ya no puedan esconderse ni hallar protección. En otras palabras, el propósito de la conflagración que se describe en este pasaje no es la devastación del cosmos en sí mismo, sino más bien la purificación del orden pecaminoso del mundo en que vivimos, por medio de la destrucción de todo lo malo que hay en la creación, para establecer la nueva creación. Esto concuerda con la figura anterior del juicio en el diluvio en 2 Pedro 3.6-7, usado expresamente como antecedente para el juicio final. ‘Por la palabra y el agua, el mundo de aquel entonces pereció inundado. Y ahora, por esa misma palabra, el cielo y la tierra están guardados para el fuego, reservados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos.’

Un mundo de maldad fue barrido en el diluvio, pero el mundo como creación de Dios fue preservado. De manera similar, por analogía, el mundo de maldad y perversidad será barrido en el juicio catastrófico de Dios, pero la creación misma será renovada como morada de Dios y la humanidad redimida.

Pablo hace una doble afirmación similar cuando compara el futuro de la creación con el futuro de nuestros cuerpos en Romanos 8. Hay una continuidad y discontinuidad para la creación como la hay entre nuestra actual vida corporal y nuestra futura vida de resurrección, tal como la hubo para Jesús, quien en su cuerpo de resurrección es el primogénito de toda la nueva creación. Este cuerpo mío actual se descompondrá en la tierra o será quemado completamente. Pero el cuerpo de resurrección, que por supuesto será ‘una nueva creación’ (y en ese sentido discontinuo) será verdaderamente yo, la persona que Dios creó y redimió (y en ese sentido continuo). De manera similar, cualquiera sea realmente el sentido del lenguaje de juicio abrasador y destrucción en relación con nuestro universo físico, el propósito de Dios no es la devastación eterna del orden creado sino la restauración definitiva de su glorioso propósito.

Esta esperanza bíblica gloriosa para la tierra agrega una importante dimensión a nuestra ética ecológica. No se trata simplemente de mirar atrás a la creación inicial sino de mirar adelante a la nueva creación. Esto significa que nuestra motivación tiene una fuerza doble: un efecto del tipo atracción-expulsión. Hay una meta a la vista. Es cierto que en definitiva depende solo del poder de Dios para su cumplimiento, pero, como ocurre con otros aspectos de la escatología bíblica, lo que esperamos de Dios afecta la forma en que vivimos ahora y determina nuestros objetivos”.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Chris Wright y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s