¿Por qué es humano Jesús?

DKIrk

J R Daniel Kirk es profesor asistente de Nuevo Testamento en Fuller Theological Seminary (California). Ha publicado varios libros y tiene un blog, el cual he seguido desde hace varios años. En estos días posteó una entrada que me gustó mucho. Creo que el tema – ¿qué significa la humanidad de Jesús? – es uno que parece tan fácil a simple vista pero que no muchas personas no entienden. A continuación la traducción.

¿Por qué es humano Jesús?

 J R Daniel Kirk

Llevo seis años y medio trabajando en un libro cuya finalización por fin está a la vista. Lo estoy llamando A Man Attested by God: the Human Jesus of the Synoptic Gospels (Un Hombre Confirmado por Dios: el Jesús Humano de los Evangelios Sinópticos).

La pregunta que me ha llevado a soportar todas las pruebas y tribulaciones de la redacción es la siguiente:

¿Qué importancia tiene el hecho de que Jesús fue plenamente humano?

Las iglesias en que me crié no tuvieron la culpa, pero pienso que mi comprensión de la identidad de Jesús y lo que esta significó era bastante simple:

  1. Jesús es Dios. Por consiguiente, todas las cosas impresionantes que hace Jesús las hace (a) porque es Dios y (b) para la finalidad explícita de demostrar su deidad.
  2. Jesús es humano. Esto es porque (a) nosotros no servimos para nada, de manera que (b) Jesús tiene que poder morir por nosotros.

Lo único para que sirvió su humanidad fue que le ofreció la posibilidad de llegar a morir. O, para ampliarlo un poco, como lo explica Hebreos, se podría decir que ocupó la misma existencia difícil que nosotros (tentado a pecar y cosas por el estilo) pero logró llegar a la cruz sin tropezar.

Así pudo morir por nosotros.

Porque somos un desastre.

Pero la marea de mi propio pensamiento empezó a cambiar cuando comprendí que la proposición (1) arriba realmente se aproxima únicamente a la estrategia narrativa del evangelio de Juan. Cuando traté de leer Marcos con ese mismo lente, la historia no era coherente.

Así que empecé a ahondar.

El título “Hijo de Dios” no significaba “Dios,” al menos no en el sentido que le dio la teología trinitaria que se desarrolló posteriormente. El “Hijo de Dios” era el Rey Davídico. Era Israel. Si eras romano, era el rey humano sentado en el trono cuyo padre adoptivo había sido deificado.

En estas historias, el Padre es Dios de una forma que Jesús no lo es. Marcos nos ofrece una historia en la cual el Padre quizá sepa algo que el Hijo no sabe.

Jesús sigue llamándose “El Ser Humano” (“El Hijo del Hombre”). Si nos hacía falta una indicación clara de que estos evangelios se deben leer viendo a un ser humano desempeñar el papel decisivo en el acto escatológico de salvación de Dios, debió haber sido ésta. Es el Ser Humano a quien se le da autoridad en la tierra para actuar y hablar en nombre de Dios.

Jesús echa fuera demonios–al igual que David. Jesús resucita a los muertos–al igual que Eliseo. Jesús controla las aguas–al igual que Moisés y Josué y Eliseo, y cómo lo iba a hacer el Mesías prometido en el Salmo 89.

Los evangelios sinópticos se escribieron para mostrarnos la clase de hombre a quien Dios está encomendando el gobierno del mundo. El propósito no es negar la divinidad de Jesús, sino mostrarnos que gran parte de lo que pensamos que indica la divinidad de Jesús en realidad (o, en términos teológicos, “a la vez”) demuestra la clase de ser humano que es.

Aquí tenemos lo que Pablo y Marcos e Ireneo comprendieron mejor que muchos de sus herederos teológicos: el propósito de Dios para el mundo incluye los seres humanos.

El trabajo de Dios en la creación, ya sea en Gen 1 o Gen 2, es para que los seres humanos desempeñen el papel de Dios en la tierra.

En Gen 1, los seres humanos son los íconos de Dios, las manifestaciones visibles del Dios que los creó. Esas personas habían de desempeñar la función de Dios en la tierra al gobernar sobre ella y seguir imponiéndose al caos que Dios había empezado a ordenar.

En Gen 2, los seres humanos son los cuidadores del jardín divino. En representación de Dios como intérpretes del espacio y encargados con su mantenimiento.

La trama de las escrituras no consiste en los esfuerzos de Dios por ingeniar una manera de sacar a la gente de la situación en que se encuentran. Dios no busca la manera de abandonar su creación. Dios intenta crear un pueblo que puede cumplir el papel majestuoso que Dios asignó a los seres humanos al comienzo.

Está Adán, el hijo de Dios que lleva la imagen de su creador. Está Moisés, convertido en Dios para el faraón y en un profeta de Dios portador de Su gloria. Está David el rey, cuyo gobierno es una manifestación de el de Dios. Está Salomón, que se sienta en el trono de YHVH y participa en la adoración que las personas rinden a Dios. Está el pastor profetizado por Ezequiel, que desempeña el papel de pastor en la tierra solo porque Dios es el pastor que supervisa el pueblo de Dios.

Y está Jesús.

Jesús es la respuesta que se busca en esta historia, la clase de persona que hace falta. Una persona que es no solo “sin pecado” para que pueda morir como un cordero sacrificial. Una persona que gobierna fielmente. Una persona que lleva la imagen divina fielmente, representando la vida de la teofanía divina que la humanidad fue creada para ser al comienzo.

¡He aquí el hombre!

Mientras nosotros gastamos nuestras fuerzas pensando en la humanidad de Jesús como algo que lo destaca como débil y moribundo, el relato bíblico resalta el Jesús que logra la plenitud de lo que significa ser verdaderamente humano.

Si Jesús no era capaz de hacer todo que lo hizo como ser humano, entonces la historia no lleva a ninguna parte. Si ningún ser humano hubiera sido capaz de gobernar el mundo en nombre de Dios fielmente, entonces el poder del mal para derrotar el plan de Dios habría sido mayor que el poder de Dios para lograr su realización.

¿Por qué Dios se hizo humano? Porque solo un ser humano puede desempeñar el papel de Adán. Y de Moisés. Y de Israel. Y de David. Y del mesías que trae la salvación. Porque esta es la trama que Dios se comprometió a seguir.

¿Qué necesitaba Dios para que su proyecto de creación alcanzara su meta?

Adán y Eva.

Después de que fracasaron como portadores de la imagen divina, ¿qué necesitaba Dios para que su proyecto de creación alcanzara su meta?

Adán y Eva.

¿Por qué envió Dios a Jesús?

Un nuevo, segundo Adán (y Eva).

¿Por qué murió Jesús por nosotros?

Para recuperarnos (mediante el perdón) y restaurarnos para que fuéramos Adán y Eva nuevamente en Cristo.

¿Cuál es nuestra tarea como los nuevos Adán y Eva?

Ser portadores fieles de la imagen de Dios, representando y reflejando su carácter y su voluntad, y protegiendo y cuidando la creación para que llegue a florecer plenamente. De eso se trata la salvación.

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