Lectura del Día de John Stott

Stott TLB cover

Agosto 4

Confianza falsa o genuina

Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna. 1 Juan 5.13

Esta, junto con otras dos cartas, fue escrita por el discípulo amado que escribió también el cuarto Evangelio. Si el propósito del Evangelio era guiar a la vida eterna (Juan 20.31), el de las cartas es dar a los creyentes la seguridad de que han recibido vida eterna (1 Juan 5.13).

¿Es la certeza un ingrediente legítimo, y hasta necesario, en el discipulado cristiano? ¿Es apropiado que los seguidores de Jesús digan: ‘Sabemos’, no solo en relación con la verdad del evangelio sino en relación con la salvación personal? Si nuestra respuesta a estas preguntas es sí, ¿cómo podemos discernir entre la certeza genuina y la falsa, entre la auténtica y la ficticia? ¿Cuál es el criterio por el que podemos juzgarlas? En 1885 Robert Law tituló su comentario sobre 1 Juan Test of Life (Pruebas de vida). Allí expuso tres pruebas cardinales, tres criterios mediante los cuales podemos discernir entre los maestros verdaderos y los falsos.

La prueba doctrinal consistía en verificar si los maestros creían en la encarnación: ‘Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios’ (4.2). La prueba ética consistía en saber si los maestros practicaban la justicia y obedecían los mandamientos de Dios: ‘Sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos’ (2.3). La prueba social era comprobar si estaban unidos a la comunidad cristiana en amor: ‘Sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos’ (3.14).

Al parecer, mientras vivía en Éfeso ya en su edad avanzada, Juan estaba enfrentando la oposición de un gnóstico de nombre Cerinthus, un precursor de ese movimiento. El apóstol lo califica como mentiroso porque negaba la naturaleza humana y divina de Jesús, declaraba tener comunión con Dios pero vivía en las tinieblas, y hacía declaraciones arrogantes de superioridad espiritual, proclamando que amaba a Dios cuando a la vez odiaba a sus hermanos. Aplicando estos tres criterios, Juan socavó la ficticia confianza de los falsos cristianos y apuntaló la confianza verdadera de los cristianos genuinos.

Si no estamos caracterizados por la creencia auténtica, la obediencia piadosa y el amor fraternal, significa que somos cristianos falsos. Es imposible que hayamos nacido de nuevo, ya que aquellos que han nacido de Dios creen, obedecen y aman.

Para continuar leyendo: 1 Juan 1.1-10

Anuncios
Esta entrada fue publicada en John Stott y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s