Twelve Months of Sundays

12 months NTW

El Sexto Domingo de Pascua

Hechos 17.22-31 – 1 de Pedro 3.13-22 – Juan 14.15-21

En un discurso espectacular (y seguramente muy resumido aquí), Pablo se enfrenta a la ciudad culturalmente compleja de Atenas con la nueva sabiduría ‘invertida’. Empieza en el propio territorio de ellos, con el altar dedicado al Dios Desconocido: hasta los atenienses habían dejado abierta una ventana, había una brecha en su teología tan bien elaborada que permitía que entrara aire fresco desde una dirección inesperada. Algunos poetas, también, habían apuntado hacia un Dios diferente del mundo pero íntimamente involucrado en él.

Pero Pablo no solo está encontrando puntos de la cultura local que puede celebrar, como si la misión cristiana se tratara simplemente de dar palmadas en la espalda a las personas por ser lo que son. La afirmación de su cultura es seguida por el enfrentamiento. Incluso en la actualidad, si uno se para en el Areópago(la Colina de Marte), donde el tribunal superior de la ciudad solía reunirse, tiene una vista maravillosa del Acrópolis, con el Partenón y los otros templos a la vista, el pináculo de una cultura y su teología. Contra ese trasfondo, Pablo les dice que todo es una pérdida de tiempo: el creador de todo no vive en casas de esa índole. Tampoco necesita toda la parafernalia del sistema de sacrificios. Tampoco–a pesar de lo que no solo los atenienses tradicionales sino también el Pablo pre-cristiano hubiera dicho–hace distinción alguna entre una raza de seres humanos y otra. Puede ser que Pablo haya encontrado una ventana abierta en la cultura, pero lo que está soplando por ella es un huracán que revolverá todo en la habitación.

En particular, Pablo se enfrenta a los epicúreos y estoicos con quienes había estado debatiendo en el mercado. Los epicúreos, al igual que los deístas, pensaban que los dioses eran remotos e indiferentes, que vivían felices despreocupados del mundo nuestro. Los estoicos, como algunos otros panteístas, pensaban que Dios era la esencia divina interna dentro de nuestro mundo. Ambos pueden conducir al ateísmo (“los dioses son tan distantes que nada se perdería si no existieran, o son simplemente una proyección metafórica de nuestro sentido del asombro”) o al menos al relativismo (“los dioses están tan lejos que todas las religiones son simplemente aproximaciones vagas” o “están tan presentes que todas las religiones son expresiones diferentes de lo ‘divino’”). Pablo enfrenta a ambos con su mensaje de un solo Dios, el creador, quien es a la vez diferente del mundo e involucrado en él por la compasión que siente. Pablo reta a ambos, al igual que a todo ateísmo y relativismo, con el hecho de la resurrección de Jesús, y el mensaje que conlleva: el Dios de Israel es el único Dios verdadero, que está trayendo al mundo la justicia que anhela.

Pablo, al igual que Pedro, sabía cuán importuno sería ese anuncio. Pero el sufrimiento de los cristianos que resulta de él también es parte del testimonio, porque la justicia procede del amor que da de sí mismo. Y el testimonio, como Juan nos recordaría, procede del Espíritu, el viento de Dios que sopla aire fresco de primavera por cualquier ventana y en cualquier cultura que encuentre abierta.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en NT/Tom Wright y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s