Twelve Months of Sundays

12 months NTW

El Cuarto Domingo de Pascua

 Hechos 2:42-47 – 1 Pedro 2:19-25 – Juan 10:1-10

Uno de mis estudiantes pasó las vacaciones de verano con las iglesias locales en África central. El siguiente trimestre, el jefe del College le preguntó, en mi presencia, qué quería hacer después de graduarse. ‘Trabajo para el desarrollo del tercer mundo,’ respondió. ‘Entonces, ¿por qué no estás estudiando Política y Economía?’, le preguntó el rector. El estudiante ni siquiera parpadeó. ‘Porque la Teología es mucho más pertinente,’ le contestó sin pensarlo dos veces.

Si lees Hechos 2, entenderás por qué Jesús había lanzado el movimiento del nuevo pacto. Sus seguidores, como la comunidad de Qumrán, creían que ellos, el Israel renovado, deberían vivir como una familia. Se pertenecían unos a otros, como hermanos y hermanas; y las familias cercanas, al menos en esa cultura, compartían sus recursos económicos. (A propósito, es por eso que es tan engañoso cuando, para evitar el sexismo, se traduce ‘brothers’ [en inglés, por esta palabra se entiende solo hermanos masculinos] como ‘amigos’ y cosas por el estilo. ¿Por qué no, ‘familia’?) Si Dios había actuado para ofrecer el perdón en todos los niveles, ¿cómo no podían perdonar las deudas de la misma manera como a ellos se las habían perdonado?

Por lo tanto, el así llamado comunismo primitivo de la Iglesia primitiva tenía poco que ver con la idea de que el mundo se estaba acabando y mucho que ver con la idea de cumplimiento: el mundo de las deudas, el mundo de la injusticia, se había acabado en el Calvario, y estaban forjando el nuevo mundo del perdón. Les importaban poco los últimos días del mundo antiguo; lo que les interesaba eran los primeros días del mundo nuevo. Los políticos y los economistas no pueden resolver el problema de la deuda del tercer mundo pero el evangelio, y su mensaje de Jubileo, tal vez sí podría. Si para algunos ‘enseñanza, comunión, partimiento del pan, oración,’ ni hablar de ‘teología’ (¿recuerdan a Harold Wilson y ‘la teología del Mercado Común’?) sonaba aburrido, quizás es porque hemos olvidado que cada uno de los cuatro aspectos de la vida cotidiana de la Iglesia primitiva era un contraste total con los valores del mundo, especialmente sus injusticias sistémicas.

Entonces, la vida abundante es lo que Jesús ofrece, no la actitud de simplemente aguantar que uno encuentra en algunas iglesias. La parábola de los ‘pastores’ en Juan 10, que realmente sigue hasta el versículo 30, explora la relación íntima entre el pastor y las ovejas, poniendo énfasis en el deseo del pastor que los ovejas se encaminen en la dirección correcta, que se les dé de comer y de tomar y que se mantengan seguros para siempre. Y el punto en todo es que Jesús se contrasta con los otros supuestos Mesías que llama ‘ladrones’ y ‘bandidos’. Había muchos de esos en el mundo de Jesús, líderes de pandillas por un lado y ‘bandidos santos’ (que nosotros llamaríamos terroristas fundamentalistas) en el otro. El estilo de liderazgo de Jesús, su formar de fundar el nuevo movimiento, era completamente diferente y totalmente pertinente para la época suya y para la nuestra también. Un estilo diferente, una ambición al revés, un amor sacrificado que, según Pedro, luego sería imitado por sus seguidores–el mundo quiere ver lo que puede suceder cuando las ovejas descarriadas, traídas a casa por el amor del Pastor, luego adoptan el mismo modelo de vida.

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