Lectura de Twelve Months of Sundays

12 months NTW

Lectura para el primer domingo de la Cuaresma

Génesis 2,15-17; 3,1-7 – Romanos 5,12-19 – Mateo 4,1-11

Cuando los estudiantes saben que tienen que traducir Romanos 5 muchas veces se desesperan: algunas de las ‘oraciones’ en el texto no tienen sujeto, verbo ni objeto; son simplemente frases indirectas colocadas una tras otra. La redacción de Pablo no podría ser más tortuosa: ‘Entonces – mediante la transgresión de uno – a todas las personas – para la condenación, así también – mediante el acto justo del uno – a todas las personas – al veredicto de la vida.’ Puede también que esto sea muy deliberado, que Pablo adopte una forma lingüística muy reverente para aludir al trabajo profundo y extraño de Dios.  

 Además, tiene algo que ver con el hecho de que este párrafo resume los cuatro capítulos y medio anteriores y nos prepara para los próximos tres–y para los próximos tres y los últimos cinco. Este es el cerro escarpado desde el cual, a menos que sufras de vértigo, puedes ver en ambas direcciones–en este caso, hacia Génesis 3 y hacia Mateo 4. Con semejante vista, nadie espera que el camino sea fácil.

El propósito al comparar Adán con Cristo es recalcar que el proyecto humano que empezó en Génesis, la parte clave del proyecto del creador para la creación entera, se ha reencaminado. Pablo no nos ofrece una ‘doctrina del pecado’ completa aquí, sino que simplemente resume lo que había dicho en 1,18-32 (que generalmente no se incluye en los leccionarios). Por el momento, basta con saber que el pecado incluye la desobediencia, la deslealtad y el quebrantamiento de los propósitos del creador, lo cual, porque significa apartarse de la fuente de vida, sólo puede resultar en la muerte.

El paralelo no es exacto (tal y como lo señalan los versículos 15-17) porque Jesús no comenzó donde empezó Adán; comenzó donde terminó Adán. La ‘obediencia’ del Mesías es su obediencia al plan de salvación completo de Dios, el plan ‘en forma de Israel’ que Israel mismo había desobedecido; de ahí la tarea doble, no solo la de quitar el peso que Adán no logró quitar sino la de atraparlo mientras se caía. Y el resultado de esa gracia abundante (v. 15) es la firme plataforma sobre la cual el pueblo de Cristo ahora se para. ‘Por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará sobre sí las iniquidades de ellos’; Isaías nunca está lejos de los pensamientos de Pablo, y los ecos aquí son claros.

Las afirmaciones doctrinarias densas son, desde luego, maneras resumir el universo más grande de la narrativa. Hasta donde sabemos, Romanos se escribió antes de los evangelios, pero presupone el tipo de historia que encontramos en Mateo 4. Jesús ofrece a Dios no solo la obediencia que Adán le negó, sino también la obediencia redimida que Israel le negó en el desierto. Jesús hizo frente al ‘si…’ del tentador con coraje, con las Escrituras, con la lealtad al que lo había llamado. De manera interesante, de ese modo eligió el camino que Eva había pensado evitar, el camino de la muerte, la muerte desnuda de la cruz. Pero el árbol que él eligió era el árbol de sabiduría, el árbol de vida.

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