Lectura de Twelve Months of Sundays

12 months NTW

Año A – Último domingo antes de la Cuaresma

Éxodo 24,12-18 – 2 Pedro 1,16-2 – Mateo 17.1-9

La montaña, la gloria, el temor. La vieja historia se escucha como un trueno sobre los riscos de las Escrituras. Oímos los retumbos de lado a lado que luego bajan hacia los valles. Moisés en la montaña con Dios. Josué (‘Jesús’ en griego) lo acompaña. Jesús sobre la montaña con Moisés y Elías. Pedro sobre la montaña con Jesús y Moisés y Elías. Contemplamos su gloria, como la del hijo unigénito de Dios. Seguros de que el mensaje que anunciaron los profetas es la verdad. La nube y el fuego. Las enramadas en el desierto. Nadie ha visto a Dios; este [Jesús] lo ha revelado.

No importa qué más significa, significa que tenemos que escuchar el trueno y reflexionar sobre qué es lo que está diciendo. Pedro insinúa que la manera de tener fe es aferrándonos a las grandes historias de antaño y tratándolas con el respeto que merecen. Son como una candela que nos permite ver a través de la oscuridad de la noche; si le prestamos atención, recibiremos nuestro premio cuando amanezca el día (siempre un poco más tarde de lo que pensamos o deseamos) y el lucero de la mañana salga en nuestro corazón. Ansiosos de ver el día, a menudo no usamos la candela y nos sorprende cuando chocamos contra las cosas mientras esperamos la luz del alba.

La candela de hoy centellea. Los temas de hoy brillan y chispean. La gloria de Dios descansa sobre la montaña durante seis días; Moisés es convocado en el séptimo. ¿Será la entrega de la ley una nueva creación? Sí y no: cuarenta días y cuarenta noches en la montaña, a solas con la gloria mientras Aarón y Hur quedan abajo para mantener orden – pero, ¿acaso lo hicieron? ¿Quizás esto es como un nuevo Génesis 1 y un nuevo Génesis 3 también? Jesús espera seis días y en el séptimo sube la montaña con Pedro y Santiago y Juan. ¿Quién se reúne con quién? ¿Qué significó para Moisés y Elías? La candela enciende el tiempo y el espacio, el fuego devorador brilla tan fuerte como el sol, la nube los traga y la palabra sigue haciendo eco en los corazones de los discípulos para siempre.

Hay extrañas historias antiguas, y algunas no tan antiguas, acerca de los que miraron la candela, y luego el lucero de la mañana, con tanta intensidad que sus propias caras comenzaron a cambiar. A veces se ve en los ojos. A veces, quizás, en todo el rostro. Nuestra conciencia occidental, y tal vez nuestra timidez occidental también, nos impide ver tantas cosas. La intención nunca era que la transfiguración fuera una experiencia privada para Jesús solamente. Cuando aparezca, seremos como él; lo veremos tal como es.

Los israelitas vieron la nube y el fuego. Aarón lo vio. Pero… Pedro vio la cara de Jesús brillar como el sol. Oyó las palabras. Pero… el recuerdo es un gran antídoto para la tentación. No importa cual montaña tengas que escalar en los próximos cuarenta días, no importa cuales palabras tengas que escuchar, recuerda de dónde vienes y hacia dónde vas. Recuerda cómo sonaba el trueno. Recuerda lo que viste en la luz centellante de la candela. Josué estuvo con Moisés. El vio y recordó. ‘Como estuve con Moisés, estaré contigo’. Y así…

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