Tres citas de El Problema del Dolor, de CS Lewis

Grand Tetons

“Tenga por seguro que los pormenores de su individualidad no son misterios para Él, y un  día ya no serán misterio para usted.”

“Creo que la doctrina cristiana acerca del sufrimiento explica un hecho muy curioso del mundo en que vivimos. La felicidad y seguridad estables que todos deseamos, es retenida por Dios debido a la naturaleza misma del mundo; pero Él ha derramado gozo, placer y alegría, copiosamente. Nunca estamos a salvo, pero tenemos muchas alegrías y algo de éxtasis. No es difícil ver el porqué. La seguridad que ansiamos nos enseñaría a poner nuestros corazones en este mundo y pondrían un obstáculo a nuestro retorno a Dios. Unos pocos momentos de amor feliz, un paisaje, una sinfonía, un feliz encuentro con nuestros amigos, un baño, o un partido de fútbol, no tienen tal tendencia. Nuestro Padre nos refresca en el camino con algunas posadas agradables, pero no nos alienta a confundirlas con el hogar.”

“La manzana dorada de la propia identidad, arrojada entre los dioses falsos, se volvió la manzana de la discordia porque riñeron por ella. No supieron la primera regla del juego sagrado, que consiste en que cada jugador debe, por todos los medios, tocar la pelota y luego pasarla inmediatamente. Ser encontrado con ella en sus manos es una falta; asirse a ella, la muerte. Pero cuando vuela de un lado a otro entre los jugadores, demasiado rápida para ser seguida por la mirada, y el propio gran Señor dirige el jolgorio, entregándose a sí mismo a sus creaturas en la generación y de vuelta a sí mismo en el sacrificio de la Palabra, entonces verdaderamente la danza eterna “adormece el cielo con la armonía”. Todos los dolores y placeres que hemos conocido en la tierra son inicios tempranos en los movimientos de la danza: pero la danza misma es rigurosamente incomparable con los sufrimientos de este tiempo presente. A medida que nos  proximamos a su ritmo increado, el dolor y el placer casi desaparecen de la vista. Hay gozo en la danza, pero ésta no existe para el gozo, ni siquiera existe para el bien o el amor. Es el Amor mismo, y el Bien mismo, y por lo tanto feliz. No existe para nosotros, sino nosotros para ella.”

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