Introducción al libro de Bailey recién editado en español

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Introducción

El predicador de Eclesiastés considera «la sabiduría, las locuras y los desvaríos» y, después, parece aceptar su destino mientras se lamenta: «¿Qué podrá hacer el hombre que venga después del rey? Nada, sino lo que ya ha sido hecho».

Con la indescriptible riqueza de muchos comentarios importantes recientes sobre 1 Corintios a lo largo de más de cien años, desde Robertson/Plummer hasta Thiselton, ¿qué más se podría decir sobre 1 Corintios que no se haya dicho ya?

Este estudio no hará el más mínimo intento sistemático de revisar o interactuar con toda la obra magistral disponible en la actualidad. En vez de ello, con profunda gratitud por lo que ya se ha realizado, este libro procurará ofrecer una nueva mirada a la que podemos definir como la «carta más contemporánea de Pablo», y ver si queda alguna capa de significado por descubrir.

La lente que pretendo utilizar para este propósito son los estilos retóricos de 1 Corintios que pueden rastrearse hasta los profetas que escribieron en las Escrituras hebreas, y la cultura del mundo mediterráneo oriental en la medida en que se puedan recuperar. Los estilos retóricos a los que me refiero no están directamente relacionados con la retórica clásica griega descrita con tanta habilidad por Aristóteles y revisada en su relación con 1 Corintios por Thiselton, que comenta: «La literatura sobre este asunto ha adquirido un volumen tan inmenso que quita la respiración». Para ser más exactos, como hemos señalado, mis propias décadas de estudio de la epístola me han conducido a un extenso uso por parte de Pablo de patrones retóricos rastreables hasta los profetas que escribieron en las Escrituras hebreas. Estos modelos están formados por los conocidos paralelismos de la Biblia hebrea, donde las ideas se presentan por parejas. En este tipo de escritura, el autor expone una idea y luego añade una segunda línea que puede repetir la primera o mostrar lo opuesto a esta. Puede ilustrar la primera línea o sencillamente completarla. Los salmos, y casi todos los escritos de los profetas, constan de estos paralelismos hebreos y las traducciones modernas dan al texto el formato adecuado. Aquí, nuestra preocupación consiste en ver cómo dispuso Pablo las colecciones de paralelismos hebreos en patrones más amplios que son importantes para identificar una comprensión más profunda de su intención. En el Capítulo I que sigue expongo los tres tipos básicos de estas colecciones de paralelismos con unos cuantos ejemplos de los profetas. Esto suscita la pregunta: ¿Escribe Pablo siempre de este modo?

Primera de Corintios exhibe este estilo de escritura a lo largo de sus capítulos, salvo unas cuantas excepciones que señalaremos. Se trata de «apartes» o conectores entre dos homilías retóricas, aunque las que examinaremos en este estudio están cuidadosamente equilibradas y no son el estilo de Pablo «por defecto». En 2 Corintios existen ejemplos de dicho estilo clásico hebreo, pero, en su mayor parte, parece ser prosa directa. Primera de Corintios es diferente. ¿Por qué?

Cada intérprete de 1 Corintios está obligado a tomar una decisión crucial al examinar los tres primeros versículos del primer capítulo. En Romanos, Pablo escribe «a todos los que estáis en Roma, amados de Dios» (1.7). En Gálatas 1.2, se dirige «a las iglesias de Galacia».  Filipenses comienza con «a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos» (1.2). Segunda de Corintios va dirigida a «la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya» (1.1). En este último caso, los lectores de 2 Corintios no son una iglesia única en un centro urbano, sino que la carta se escribe para la iglesia en Corinto y para todos los creyentes del área circundante. Sin embargo, para 1 Corintios se pretende un número más amplio de lectores.

Pablo dirigió 1 Corintios a los cristianos de Corinto junto «con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro» (1.2). Pablo declara abierta y osadamente que esta carta va dirigida a toda la iglesia. ¿Está hablando en serio?

Ambrosiaster (siglo IV), escribiendo en latín, afirmó: «Pablo escribe al conjunto de la iglesia».10 Unos cuantos años más tarde, Juan Crisóstomo escribió en griego realizando la misma identificación en su primera homilía sobre 1 Corintios. En el siglo IX, Bishr ibn al-Sari acabó su propia traducción de las cartas de Pablo al árabe con notas de reflexión. Sus comentarios de 1.2, escritos en el 867 A.D., explican que Pablo afirma: «Es decir, no solo os estamos dirigiendo esta carta a vosotros, oh congregación de Corinto, sino también a todas las personas de todos los países que profesan el nombre de Jesucristo, aquellos que lo aman». Juan Calvino, de Ginebra, coincide en su comentario de 1 Corintios. Existe, por tanto, un fuerte testimonio a lo largo de los siglos que considera 1 Corintios como una carta a los corintios y a la iglesia en su totalidad. Sin embargo, en el periodo moderno, este criterio suele dejarse a un lado.

Muchos intérpretes han argumentado que, de todas las cartas de Pablo, 1 Corintios es la más «circunstancial». Es decir, que, a diferencia de las demás cartas, en 1 Corintios Pablo menciona nombres e incidentes particulares, algunos de ellos escandalosos. Además de tratar problemas especiales como embriagarse en la Santa Cena y que un hombre se acueste con la esposa de su padre, 1 Corintios parece inconexa, como si se hubiese escrito con mucha prisa. Conzelmann escribe sobre su «construcción suelta» y sus «cortes y uniones». Hering y Schmithals sienten que esos «cortes y uniones» demuestran que un editor ha recopilado varias cartas de distintos momentos y las ha reunido. Barrett, Conzelmann y Orr/Walther afirman prudentemente la unidad de todo el libro tal como lo tenemos hoy. Orr/Walther mencionan el bosquejo tradicional, que es el siguiente:

A. Temas suscitados con Pablo oralmente por mensajeros de Corinto, 1—6.

B. Temas sobre los cuales escribieron antes los corintios, 7—16.

Orr/Walther observan a continuación una serie de inserciones situadas en los temas de la carta y señalan:

“Uno tiene que decidir si estas inserciones deben relacionarse con los temas de las cartas que Pablo está contestando o si se han de interpretar como elementos independientes; esto, a su vez, está vinculado a la unidad editorial de la epístola.”

Barret argumenta el mismo problema, sigue la misma división doble sugerida más arriba e indica que Pablo era un hombre ocupado con poco tiempo para escribir. Afirma:

“Esto significa que escribir la carta le llevó algún tiempo, que pudo dejarla de lado de vez en cuando y retomarla tras un intervalo. Cabe esperar que una misiva escrita en tales circunstancias muestre incoherencias ocasionales y pasajes en los que el mismo tema se considere desde distintos puntos de vista. Tal vez le llegaran al escritor noticias frescas y los planes se alterarían según las necesidades y las oportunidades cambiantes.”

Junto con la lógica de la supuesta inconexión de 1 Corintios, se suele comentar que el libro es una carta práctica, no un tratado teológico. Por ello, es natural que no se espere una presentación cuidadosa y ordenada del material. Barret explica también:

“Primera de Corintios es cualquier cosa menos una obra de teología sistemática. Es una carta práctica dirigida a una situación única, aunque compleja, y su propósito no consiste tanto en señalar a sus lectores lo que deberían pensar como en decirles lo que deberían hacer o dejar de hacer.”

Al mismo tiempo, Barrett también observa: «El consejo práctico está, sin embargo, conscientemente basado en principios teológicos que, por lo general, se pueden detectar». Con todo, a pesar de esta admisión, la conclusión a la que llegan Barrett y otros muchos es que, por así decirlo, el libro está «escrito a la carrera», y que la lista de preguntas que llegó primero de forma oral (1-6) y luego por escrito (7-16) desde Corinto fue la que dictó su bosquejo. Es práctica, no teológica, se nos dice; su perspectiva es ocasional, no universal. Richard Hays representa a muchos cuando escribe este comentario sobre 11.2-16:

“Su [de Pablo] razonamiento es notablemente oscuro […] porque la línea de argumento es, desde todo punto de vista, elaborada y complicada.”

Estoy por decir que los oponentes de Pablo en Corinto habrían estado de acuerdo. Él mismo recoge sus palabras: «Sus cartas son duras y fuertes» (2 Co 10.10). Con profundo respeto por la postura moderna antes mencionada, me gustaría ofrecer una alternativa. La opinión presentada en este estudio es que todo el libro cuenta con una coherencia interna cuidadosamente diseñada que hace gala de una sorprendente precisión en su composición y una grandeza admirable en el concepto teológico global. Este estudio argumentará que el bosquejo de 1 Corintios es tan preciso como cualquiera de las cartas de Pablo y consta de cinco ensayos cuidadosamente construidos, que, a su vez, presentan un método teológico discernible, tanto de forma interna como ensayos individuales como en su conjunto a modo de colección. El bosquejo general de los cinco ensayos, reducidos al grado más simple y a sus asuntos dominantes, es el siguiente:

I. La cruz y la unidad cristiana 1.10-4.16

II. El sexo: hombres y mujeres en la familia humana 4.17-7.40

III. Cristiano y pagano: la libertad y la responsabilidad 8.1-11.1

IV. Adoración: hombres y mujeres en la iglesia 11.2-14.40

V. La resurrección 15

Continúa…

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