Excelente libro de Kenneth Bailey ahora disponible en español

Para mí es una gran noticia que se acaba de publicar este libro en español y en Kindle. Lo leí cuando salió en inglés en el 2011; luego ganó un premio otorgado por Christianity Today en el 2012.

bailey book cover «¿Otro comentario sobre 1 Corintios? Lo dudo. La obra de Bailey abre un nuevo género  en el análisis retórico de esta célebre y difícil carta del NT. Argumenta que 1 Corintios consta de cinco ensayos, cada uno de ellos con una estructura retórica antigua común (“composición en anillo”) que muchos exégetas no detectan. Pablo era un experimentado rabino, había memorizado grandes cantidades de sus Escrituras y sabía cómo escribir una refinada carta pública utilizando las antiguas formas hebreas (en particular las de Isaías). Pero, además, Bailey utiliza herramientas que no están al alcance del erudito promedio del Nuevo Testamento: veintidós traducciones antiguas de 1 Corintios al árabe, siríaco y hebreo, así como comentarios que datan del Damasco del siglo IX. Este libro es una mina de oro de nuevos descubrimientos sorprendentes, de perspectiva multicultural y de sana sabiduría pastoral.

Se unirá inevitablemente a la categoría de “libros extraordinarios e importantes” sobre esta epístola».

Gary M. Burge, catedrático de Nuevo Testamento, Wheaton College

Otro gran libro de Bailey, Jesús a través de los ojos del Medio Oriente: Estudios culturales de los Evangelios, está disponible en español pero no en Kindle.

Prefacio

Como ocurre con muchos libros, esta obra fue evolucionando por etapas. Hace unos cuarenta años observé que 1 Corintios 13 estaba escrito de la forma siguiente:

El amor y los dones espirituales (13.1–3)

El amor definido de forma positiva (4a)

El amor definido de forma negativa (4b–6)

El amor definido de forma positiva (7)

El amor y los dones espirituales (8.13)

Unos cuantos años después, comprobé que este mismo capítulo se hallaba encerrado entre dos debates sobre «los dones espirituales» (1 Co 12 y 14.1–25). Una década más tarde, tomé conciencia de un formato aun más amplio que alcanzaba un punto culminante en el capítulo «del amor». Abarcaba 11.2-14.40 y es el siguiente:

1. Hombres y mujeres dirigiendo la adoración (11.2–16)

2. Desorden en la adoración, Santa Cena: sacramento (11.17–34)

3. Los dones espirituales, en la teoría (12.1–31)

4. El amor (13.1–13)

5. Los dones espirituales, en la práctica (14.1–15)

6. Desorden en la adoración, predicación: palabra (14.16–33a)

7. Hombres y mujeres adorando (14.33b–40)

Estas siete secciones componen claramente un único ensayo centrado en el conflicto y la confusión en la adoración y en la necesidad de amor. Los corintios estaban disputando por el lugar de los hombres y de las mujeres en la adoración, los desórdenes tanto en el sacramento (apartado 2) como en la palabra (apartado 6), y en relación con los dones espirituales y su uso (apartados 3 y 5). Ninguno de estos problemas podía resolverse sin el «amor» que forma el centro de las siete secciones (apartado 4). Es evidente que, para Pablo, era importante presentar las distintas partes de la discusión de esta forma cuidadosamente equilibrada en su intento de comunicarse con sus lectores. Las mujeres adoradoras conversaban en la iglesia (apartado 7) y no escuchaban a las mujeres (y hombres) profetas que se dirigían a la congregación (apartado 1). En resumen: algunas mujeres predicaban… ¡y las demás no les prestaban atención! Pero el lector no captaría esta relación entre los apartados 1 y 7 sin estar al tanto de la estructura del ensayo completo que comienza en el capítulo 11 y acaba al final del capítulo 14. Amplío esto más abajo.

Observar la construcción de este «ensayo» supuso un punto de inflexión en mi viaje por 1 Corintios. Si Pablo se había tomado la molestia de poner los capítulos 11-14 juntos de esta forma tan meditada, surgía una pregunta: «¿Y qué hay del resto de la epístola?».

Poco a poco, la composición de los demás capítulos de la epístola apareció como un magnífico castillo que surge bajo la resplandeciente luz del sol, a medida que la densa niebla (que estaba en mi mente) se iba levantando. Necesitaba más años de estudio y reflexión antes de atreverme a trasladar mis descubrimientos, con sumo cuidado, al papel. Mi interés no solo estaba en la teología bíblica en su relación con la estructura retórica, sino también con el contexto cultural de Oriente Medio de toda la epístola.

Las versiones orientales, a las que no se les suele prestar demasiada atención, resultan ser una inmensa fuente para los estudios del Nuevo Testamento. Como siempre, traducir es interpretar. A lo largo de más de cuatro décadas enseñé Nuevo Testamento en inglés y en árabe en Egipto, el Líbano y, después, en Jerusalén. Poco a poco llegué a apreciar la cantidad de contenido interpretativo codificado en las versiones del Nuevo Testamento en siríaco, árabe y hebreo de Oriente Medio. Me llevó más de treinta años reunir veintitrés versiones de 1 Corintios en esas tres lenguas que fueron traducidas a lo largo de más de mil seiscientos años. Poco a poco se convirtieron en la parte más importante de mi viaje. En puntos críticos del texto, pregunté: «¿Cómo entendieron este texto los cristianos de Oriente Medio a lo largo de los siglos?». Sus traducciones proporcionan una clave importante para las respuestas a esta pregunta. ¿Qué decir entonces de los comentarios de Oriente Medio?

Los primeros siglos de erudición cristiana en Oriente Medio se reflejaban en Juan Crisóstomo y otros muy conocidos. El último de los padres orientales que escribieron en griego fue Juan Damasceno (m. 750 A.D.). Con su fallecimiento, los eruditos y el pueblo cristiano de Oriente Medio desaparecieron en gran parte de la mente del cristianismo occidental, principalmente porque el árabe pasó a ser su principal lenguaje teológico.

En cuanto a los comentarios de Oriente Medio escritos en copto, siríaco o árabe, muchos se han perdido. Ibn-al-Salibi (m. 1171) nos dejó comentarios en lengua siríaca de los Evangelios, que fueron traducidos al árabe y publicados. En su introducción a estos volúmenes, menciona sus fuentes y las enumera: Efrén el Sirio, Ya’qub al-Sarrugi, Filiksinus al-Manbaji, Sawirus al-Antaqi, Watha al-Takriti, Ya’qub al-Sawahiri, Andarawus al-Urushalimi, Zur’a al-Nasibini, Danial al-Suhuli, Yu’annus al-Dari y otros. Que yo sepa, de esta lista solo se conserva Efrén el Sirio. Siglos de persecución provocaron la pérdida irreparable de muchos recursos. En 1957 tuve el privilegio de visitar el monasterio de San Antonio en el desierto, entre el valle del Nilo y el Mar Rojo. En aquella ocasión, los monjes me dijeron que, a lo largo de los siglos, su monasterio había sido invadido e incendiado siete veces. En 1849, Austen H. Layard publicó un relato detallado de las masacres de los cristianos nestorianos en el norte de Irán a manos de los kurdos y los turcos. Habla de lo que presenció personalmente y lo que se sabe de los largos siglos de persecución. La destrucción de libros cristianos fue una parte relevante de aquel relato continuado de sufrimiento. Sin embargo, como se ha señalado, a pesar de las monumentales pérdidas, han sobrevivido numerosas traducciones del Nuevo Testamento en griego, siríaco y copto al árabe.

La imprenta no llegó a Oriente Medio hasta el siglo XIX, y los libreros occidentales consideran cualquier libro cristiano en árabe publicado antes de 1900 como «un libro raro». Que yo sepa, el único comentario de 1 Corintios que se conserva lo acabó en el 867 A.D. Bishr ibn al-Sari, un erudito ortodoxo sirio que tradujo Hechos, las epístolas de Pablo y las epístolas universales del siríaco al árabe y después escribió un comentario de estos mismos libros. La única copia conocida se encuentra en la librería del monasterio de Santa Catalina en el monte Sinaí. Harvey Staal transcribió, editó y tradujo el texto y el comentario que se ha publicado. En la era moderna, Fr. Matta al-Miskin, de la Iglesia Ortodoxa Copta, produjo un gran volumen titulado al-Qiddis Bulus al-Rasul: Hayatuhu, Lahutuhu, A’maluhu ([árabe] San Pablo el apóstol: su vida, su teología y su ministerio).

Como hemos señalado, en el amplio mundo cristiano se suele olvidar a los cristianos de Oriente Medio. El debate actual sobre el surgimiento del «sur global» cristiano (África, Asia y Suramérica) y su predominio numérico sobre los cristianos de la Europa Occidental y Norteamérica, ignoran por completo a Oriente Medio. Como ya hemos tratado unos cuantos temas de los Evangelios a la luz de importantes fuentes cristianas de Oriente Medio, este volumen pretende centrar una atención similar en 1 Corintios.

Me siento profundamente en deuda con mis profesores de Nuevo Testamento, entre los que se encuentran Marcus Barth, Frederic K. W. Dankler, Edgar Krentz, William Orr, Martin Scharlemann, Theophilus Taylor y James Walther; quienes me dieron clases y marcaron un alto nivel de excelencia para mí. Los colegas y amigos que, cerca o lejos, me han alentado a lo largo de los años en este viaje son, entre otros: Fahim Aziz, Craig Blomberg, Gary Burge, George Carey, James Dunn, Craig A. Evans, Edith Humphrey, Howard Marshall, ‘Atif Mehenne, Cecil McCullough, Lesslie Newbigin y N. T. Wright. Estoy en deuda con

Victor Makari por sus esfuerzos en la comprobación de numerosas citas de los Evangelios árabes citados en todo el libro y en el índice de versiones orientales. Asimismo, con The Bodleian Library de Oxford, la Biblioteca de la Universidad de Cambridge y la Biblioteca del Museo Británico por permitirme el acceso a sus recursos orientales y por los microfilmes que tan amablemente elaboraron para mi uso. Otras bibliotecas a las que estoy sumamente agradecido son la Borgianus del Vaticano y las Bibliotecas Nacionales tanto de París como de Berlín. El padre Justino, director de la biblioteca del monasterio de Santa Catalina, ha sido extremadamente gentil filmando para mí importantes textos raros y exclusivos de su famosa colección.

Cada comentarista de las Escrituras escribe en un contexto y por una serie de profundos compromisos. Soy cristiano confeso con una alta reverencia por la Biblia como Palabra de Dios inspirada, a la que me acerco con sobrecogimiento y gratitud. Muchas de las ideas formuladas en esta obra surgen del mundo no occidental y las he presentado en árabe y en inglés a numerosas audiencias por todo el mundo a lo largo de más de cuarenta años. El mayor contexto al que dediqué décadas de enseñanza fue una serie de guerras From Beirut to Jerusalem [De Beirut a Jerusalén], desde 1956 hasta 2006. Durante años, mantenerse vivo en medio de un intenso fuego de cañones era casi la única preocupación de día y de noche. El resultado de estos modestos esfuerzos no pretende ser un «Comentario de Primera de Corintios» elaborado siguiendo el modelo de los cuarenta y siete extensos comentarios que tengo sobre mi escritorio, delante de mí. «Estudios culturales» desea proponer una empresa más humilde.

Tanto Beirut como Jerusalén miran a Oriente y a Occidente. Estoy escribiendo para angloparlantes nativos, pero no pierdo de vista el nuevo sur global donde ahora vive la mayoría de los cristianos del mundo. Thiselton, Garland, N. T. Wright, Hays, Kistemaker,

Orr/Walther, Barrett, Fee y muchos otros han tratado noblemente las muchas preguntas surgidas en la abundantísima literatura disponible en Occidente. Me siento profundamente en deuda con ese detallado debate del que tanto he aprendido y que he seguido a distancia con respeto y agradecimiento. Los años de guerra hicieron que me fuera imposible comprometerme con él.

En este estudio barajo tres preocupaciones básicas. La primera concierne al estilo retórico hebreo. Presentaré pruebas de que en 1 Corintios, Pablo, un cristiano judío de Oriente Medio, usa los estilos retóricos que los escritos de los profetas hebreos (Isaías y Amós, en particular) ponían a su disposición. Investigaremos su relevancia a la hora de comprender el pensamiento de Pablo. Mi segunda inquietud consiste en dar vida, en la medida de lo posible, a sus metáforas y parábolas. Este tipo de imágenes en palabras no son ilustraciones de conceptos, sino modos bastante primarios del discurso teológico. Al utilizar estas metáforas y crear dichas parábolas, Pablo está elaborando significado, no meramente ilustrándolo. La vida y la literatura de Oriente Medio nos ayudarán en la recuperación que pretendemos.

La tercera preocupación es examinar veintitrés ejemplos representativos de la larga e ilustre herencia de traducciones de 1 Corintios al siríaco, árabe y hebreo. En numerosas ocasiones, rastrearemos las palabras y las frases de crítica en dichas versiones para ver cómo han leído y comprendido el texto los cristianos de Oriente Medio a lo largo de 1600 años. Las versiones árabes empiezan a aparecer en el siglo IX. Las dos versiones hebreas que he podido conseguir datan del siglo XIX y XX. En estas versiones, la evidencia se encuentra en las notas y en los textos originales reproducidos en el Apéndice II.

Deseo dar las gracias también a los estudiantes e innumerables audiencias por toda América, el sur de Asia, Europa y Oriente Medio que han escuchado pacientemente mis conferencias sobre 1 Corintios durante más de cinco décadas, estimulando mi pensamiento con sus preguntas y alentándome a emprender este proyecto. También me siento agradecido a Harvest Communications de Wichita, Kansas, y a su director, Sr. Ray Dorsett, que me dio la oportunidad de viajar a la antigua Corinto y grabar conferencias en vídeo sobre 1 Corintios mientras estuve allí. Mi editor, Michael Gibson, me ha prestado una ayuda inestimable y estoy en deuda con él por su paciencia, comprensión, diligencia y preocupación a lo largo del proceso editorial. Mi agradecimiento también al Rvdo. George Bital del Líbano, que creó la hermosa y expresiva caligrafía que aparece en la página de la dedicatoria. Y, sobre todo, mi gratitud a Sara B. Makari por sus largas horas de trabajo en mi manuscrito. Para ella no tengo una expresión de agradecimiento que resulte adecuada.

Durante décadas, The Foundation for Middle Eastern New Testament Studies, ahora socio de World Mission Initiative en el Seminario Teológico de Pittsburg, ha proporcionado fondos para viajes de investigación (a muchos lugares, desde Oxford hasta el monte Sinaí). Ha financiado la ayuda editorial y la adquisición de los libros y microfilmes que se han necesitado para este manuscrito. Sin su ayuda, este libro no se habría escrito. Un agradecimiento especial al Dr. Atif Mehenni, presidente del Seminario Evangélico de El Cairo, por su amistad y colaboración en la gran tarea de intentar recuperar las percepciones bíblicas de los miles de años de erudición desconocida y olvidada del Nuevo Testamento de los cristianos de lengua árabe del Medio Oriente. El centro The New Center for the Study of Middle Eastern Christianity, que ha visto la luz bajo el liderazgo del presidente Atif, ofrece esperanza y aliento para nuestro viaje juntos por este camino olvidado desde hace mucho tiempo.

Mi querida esposa, Ethel, ha soportado y sufrido pacientemente a un marido cuya mente estaba «siempre en otro lugar», centrada en «el libro» durante un periodo demasiado largo. A ella va mi gratitud, que jamás podré expresar plenamente. Mi ferviente oración es que este modesto esfuerzo pueda ayudar a otros a descubrir un poco más de la intención original de San Pablo, quien, con gran cuidado, escribió esta epístola para los corintios y «para todos aquellos en cualquier lugar que invoquen el nombre de nuestro Señor Jesucristo».

Soli Deo Gloria

Kenneth E. Bailey

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6 respuestas a Excelente libro de Kenneth Bailey ahora disponible en español

  1. Alberto Perez dijo:

    Este es un libro que ya se me antoja leerlo. Hace como cuatro años leí a Bailey y me cambio, lo mismo que Wright, al cristiano occidental le hace falta más erudicción de este tipo. Una vez más gracias por el aporte.

  2. thebarrowboy dijo:

    El primero de los dos libros me impactó mucho. Tengo este en inglés pero pienso comprarlo en en español también.

  3. sionbv dijo:

    Ojala que estos libros los consigamos aca en Colombia,gracias por las buenas recomendaciones.

    Bendiciones.

    • thebarrowboy dijo:

      Ese es el gran problema. Parece que muy pocas personas leen libros de este tipo, ¿o será que no se venden simplemente porque las editoriales no los promueven en América Latina?

      • sionbv dijo:

        Hermano espero estes bien y gracias por tus aportes.
        Mira te voy a hablar de aqui en Colombia y donde tengo amigos libreros y lo que dejare aqui escrito es con conocimiento de causa y pasa lo siguiente:
        1.Colombia ha sido y es un pais donde la falsa doctrina es el comun desafortunadamente,donde el evangelio de la prosperidad,la mal entendida guerra espiritual,el atar y desatar ha hecho creer que eso es el veradero Evangelio,entonces libros que no contengan este tipo de temas no gustan.
        2.Este primer punto pone en aprietos a las librerias,entonces para poder “sobrevivir”segun ellos tienen que vender libros asi no sean sanos(no estoy de acuerdo con eso).
        3.A las editoriales tampoco les conviene traer otro tipo de libros como los que usted recomienda porque segun ellos eso casi no lo compra nadie,entonces hay que tener es de lo que mas se vende y esto hace que la buena literatura ni sepamos de ella ni la podamos tener.
        Pero gracias a DIOS que siempre nos tiene una salida aunque no todos pueden y saben el comprar por internet y el tener amigos en partes del mundo donde los vendan y nos los envian es la forma de adquirirlos.
        Saludos.

      • thebarrowboy dijo:

        Gracias por el comentario, hermano. La situación en América Central es muy parecida. De hecho, aquí donde he vivido por muchos años no he encontrado a nadie que se interese por los temas abordados por los libros que leo. El cristianismo siempre se ha caracterizado por “olas” o “modas”. La obra del Espíritu Santo no se detendrá y debemos orar para que haya otra revolución, de estudio serio y madurez. Dios me lo bendiga.

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