Cita de CS Lewis, de Mero Cristianismo

Grand Tetons

Espero que ningún lector suponga que el «mero» cristianismo se presenta aquí como una alternativa a los credos de las distintas confesiones, como si un hombre pudiese adoptarlo en preferencia al congregacionalismo o a la ortodoxia griega o a cualquier otra cosa. Se parece más a un vestíbulo desde el cual se abren puertas a varias habitaciones. Si puedo hacer que alguien entre en ese vestíbulo habré conseguido lo que intentaba. Pero es en las habitaciones, no en el vestíbulo, donde hay chimeneas encendidas, y sillones, y comidas. El vestíbulo es un lugar donde se espera, un lugar desde el cual pasar a las diferentes puertas, no un lugar para vivir en él. Para eso la peor de las habitaciones (sea cual sea) es, en mi opinión, preferible. Es verdad que algunos pueden descubrir que tienen que esperar en el vestíbulo un tiempo considerable, mientras que otros están seguros, casi inmediatamente, de a qué puerta tienen que llamar. No sé por qué existe esta diferencia, pero estoy seguro de que Dios no hace esperar a nadie a menos que vea que esperar es bueno para él. Cuando entres en tu habitación comprobarás que la larga espera te ha proporcionado un bien que de otro modo no habrías obtenido. Pero debés considerarlo como una espera, no como una acampada. Debes seguir orando para pedir luz y, por supuesto, incluso en el vestíbulo, debes empezar a obedecer las reglas que son comunes a la casa entera. Y sobre todo debes preguntar cuál de las puertas es la verdadera, no la que más te gusta por sus paneles o su pintura. En lenguaje común, la pregunta nunca debería ser: «¿Me gusta esa clase de servicio?» sino «¿Son verdaderas estas doctrinas? ¿Está aquí la santidad? ¿Me mueve hacia esto mi conciencia? ¿Mi resistencia a llamar a esta puerta se debe a mi orgullo, a mis simples gustos, o a mi desagrado personal por este guardián de la puerta en particular?»

Cuando hayas llegado a tu habitación, se amable con aquellos que han elegido puertas diferentes y con aquellos que siguen aún en el vestíbulo. Si están equivocados, necesitan mucho más de tus oraciones, y si son tus enemigos, entonces se te ha mandado orar por ellos. Esa es una de las reglas comunes a toda la casa.

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