El significado y la importancia del Éxodo (1)

He aprendido mucho de los cursos grabados en mp3 del profesor australiano Rikk Watts. El también aportó un artículo muy interesante sobre el Éxodo al New Dictionary of Biblical Theology (Nuevo Diccionario de Teología Bíblica).

Introducción

El Éxodo se menciona explícitamente más de 120 veces en la ley, la narrativa, la profecía y los salmos, y es difícil exagerar su importancia. Elemento fundamental en la auto-percepción de Israel, al ser designado “pueblo” por primera vez, es recordado en la liturgia, las oraciones y los sermones. Como el acontecimiento salvífico preeminente en la historia de Israel, el Éxodo tiene un impacto profundo en sus estructuras sociales, calendarios, remembranzas del pasado lejano y esperanza de una futura restauración. Por su convicción de que Jesús había cumplido el destino de Israel, los autores del Nuevo Testamento adornan sus obras con lenguaje que nos recuerda el Éxodo, si bien a una escala cósmica y refiriéndose a todos los pueblos.

(Deut. 6:20–25) (Éxodo) (Salmos 78 y 105; Éxodo. 12:26–27) (2 Sam. 7:23; Jeremías 32:16–21; Dan 9:4–19) (Josué 24; Jueces 2:11–13; 1 Sam. 12:6–8; 1 Reyes 8) (Deut. 4:32–40).

Comienzos

El Éxodo no puede entenderse separado de Génesis. Se cumplen las promesas patriarcales de la progenie y la tierra, y empieza una nueva creación, aunque sea en pequeña escala, en el que Dios establece una nueva humanidad, les proporciona una nueva tierra edénica, y habita entre ellos. La primera referencia explícita al Éxodo ocurre en la ratificación del pacto de Génesis 15:7-21. A Abran se le advierte que sus descendientes serán esclavizados por tres generaciones, pero que en la cuarta, cuando la maldad de los amorreos llega a su punto culminante, partirán libres y con grandes riquezas. La teofanía de un brasero humeante y una antorcha que pasan a través de los animales partidos confirma y presagia la columna de fuego y la nube, y (posiblemente) el paso de Israel por el mar dividido. (José, consciente de esta promesa, más adelante exigirá que los hebreos lleven sus huesos con ellos cuando salen de Egipto. Sin embargo, la referencia al pecado de los amorreos deja en claro que la posesión de la tierra está ligada a la conducta. Si Israel deja de ser obediente, también será expulsado.

(Gén. 12:7; 13:14–17; 15:18) (Éxodo; 12:35–36) (Éxodo 13:21) (Salmo 136:13–14) (Gén. 50:25).

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