Los animales en Narnia

Otro extracto de la nueva biografía de Alister McGrath sobre C S Lewis

Reepicheep+1Una de las características más llamativas de Narnia es el destacado papel desempeñado en la narrativa por los animales. Algunos rechazan esto al considerar que son tonterías infantiles y que Lewis simplemente está regresando al mundo de Boxen [el mundo imaginario que él y su hermano Warnie inventaron en su infancia] poblado por animales que hablan y usan ropa. Pero la narrativa de Lewis se trata de más que eso.

Las Crónicas de Narnia incluyen críticas de las actitudes que prevalecían en el llamado pensamiento “progresista” de la época de Lewis, tales como la amplia aceptación de la práctica de la vivisección en los experimentos de laboratorio. Lewis no dudó en criticar las ideas que estuvieron de moda en los años 30 y 40—por ejemplo, el apoyo entusiasta de HG Wells para la eugenesia y la vivisección—que hoy día serían rechazados por deshumanizantes e inmorales. En su ensayo de 1947 llamado “La vivisección”, Lewis unió sus fuerzas con las de Lewis Carroll (1832-1898), el  gran escritor de Oxford que publicó novelas para niños en el siglo XIX, al objetar la aplicación de torturas en animales. Para Lewis, la práctica de la vivisección resaltaba una contradicción interna del naturalismo darwinista. Este, mientras hacía hincapié en la cercanía biológica de los seres humanos con los animales, a la vez afirmaba que los seres humanos tenían autoridad para hacer lo que querían con los animales.

Por otra parte, Lewis observó astutamente cómo el apoyo a la eugenesia y la vivisección llevaba a ciertas conclusiones moralmente incómodas. Las teorías eugenésicas de la década de los 30—las cuales gozaron de un apoyo vergonzosamente amplio en los círculos sociales liberales de Europa occidental—incluían la premisa que ciertos seres humanos eran inferiores a otros y que, por lo tanto, la supervivencia de la raza humana exigía que sólo los “mejores” se reprodujeran. A la elite liberal de Europa le encantaba esa idea en el período entre las dos guerras mundiales. Pero Lewis se preguntó, ¿hacia dónde nos lleva esa peligrosa idea.

“Una vez abandonada la vieja idea cristiana de que existe una diferencia de naturaleza total entre los hombres y las bestias, todo argumento a favor de los experimentos con animales es también un argumento a favor de los experimentos con hombres inferiores.”

Es fácil afirmar que las novelas de Narnia son un intento infantil de fingir que los animales hablan y tienen emociones. Sin embargo, en su narrativa Lewis nos ofrece una sutil crítica de ciertas maneras darwinianas de comprender el lugar de la humanidad en el orden natural y una visión que contrasta con ellas. La forma en que Lewis presenta los animales como personajes en Narnia es, en parte, una protesta contra las afirmaciones superficiales del derecho de la humanidad a hacer lo que le plazca con la naturaleza.

Las ricas representaciones de los animales en las Crónicas de Narnia se basan parcialmente en los bestiarios medievales—relatos clásicos de la vida animal que hacían hincapié en las identidades y roles distintos de los animales en el orden creado. Cada bestiario reflejaba la compleja interdependencia del mundo natural. Lewis agrega algo más, al representar a los animales como agentes morales conscientes.

Mientras los viviseccionistas consideraban que animales como ratones eran simplemente objetos para los experimentos de laboratorio, carentes de sentimientos o de algún valor intrínseco, Lewis los representa como agentes activos y conscientes en Narnia. El ejemplo más obvio de esto es Ripichip, un ratón de nobleza y virtud, que termina por enseñar a Eustace Scrubb acerca del honor, el valor y la lealtad. A pesar de esta inversión de las jerarquías darwinistas, Lewis no cae en el sentimentalismo irracional; las historias tampoco constituyen una regresión a los animales que usan ropa del mundo de Boxen de la infancia del autor. Para Lewis, el verdadero sentido de la primacía del ser humano sobre los animales es “reconocer nuestros deberes con respecto a ellos aunque ellos no reconozcan sus deberes para con nosotros”. La nobleza obliga, como dicen los franceses. La dignidad humana exige que los humanos muestren respeto hacia los animales. Más que eso, los animales pueden ayudar a los seres humanos a desarrollar compasión y una preocupación por su bienestar. La teología de la creación de Lewis lo lleva a insistir en que las relaciones humanas con los animales pueden ser ennoblecedoras y gratificantes, tanto para los animales como para los humanos. Por supuesto, hay un animal en Narnia que sobresale por encima todos los demás—la figura misteriosa y noble de Aslan…

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