Nuevo comentario en español en la serie NVI – Filipenses

Filipenses

A diferencia de las cartas a los corintios, en la carta a Filipos se nota el afecto que los hermanos sienten por Pablo y él por ellos. A pesar de la situación en que Pablo se encontraba, la carta está llena de cosas positivas.

Introducción a Filipenses

Hace veinte siglos, un fabricante de tiendas ambulante fue encarcelado por alterar el orden público. Una parte considerable de su tiempo en la cárcel lo dedicó a dictar una carta, llenando unas doce hojas de áspero papel. Hoy, pocos son los que reconocerán el nombre el emperador romano de aquel entonces, pues aunque Nerón fue un prolífico escritor, no se ha conservado ninguno de sus escritos. Sin embargo, millones de personas reconocen el nombre de Pablo, y también contamos con millones de copias de su carta a los Filipenses, traducida a muchos idiomas. De hecho, como observa T. R. Glover, hoy en día ponemos Pablo a nuestros hijos, y Nerón a nuestros perros o mascotas.

Pablo se sentiría un poco incómodo con todo ese éxito. Nunca dudó que el mensaje del evangelio se extendería, a pesar de los obstáculos. Siempre supo que seguiría progresando hasta el día final, en el que Cristo mismo iba a aparecer y toda lengua lo iba a reconocer como Señor. Pero la cruz había dejado una huella indeleble en el evangelio y había mostrado a Pablo y, según él dice, a todos los que entendían bien el evangelio, que el poder de Dios se perfecciona a través de la debilidad. Si Pablo visitara hoy una iglesia de un país democrático, probablemente se preguntaría cómo una gente tan diferente a él y a los filipenses puede entender una carta escrita desde la cárcel y dirigida a un pequeño grupo de creyentes perseguidos. Toda esa gente que adora en catedrales que llevan el nombre de San Pablo, ¿entiende que Dios extendió el evangelio a través de su encarcelamiento y de la persecución de los filipenses?

Aunque el apóstol Pablo no puede visitarnos y hacernos esa pregunta, nosotros podemos, en un sentido, visitarle a él y aplicar hoy su perspectiva de las cosas. Ese es el propósito de este comentario: adentrarnos en el mundo de Pablo y el mundo de los filipenses, y luego tomar la perspectiva de Pablo sobre las cuestiones con las que él y los filipenses se enfrentaron, y trasladarla a nuestro mundo.

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