La Profecía Bíblica – 3

Tercera sección de la introduccón del libro de Sailhamer.

El regreso de los judíos a Palestina

Uno de los principales obstáculos a una lectura realista de la profecía bíblica ha sido siempre la noción del regreso de los judíos a Palestina, la “Tierra Prometida” (por ejemplo, Ez. 36:24). En la época medieval, los textos bíblicos que hablaban explícitamente del regreso de los judíos a su patria fueron utilizados con frecuencia por los apologistas judíos en sus debates con los cristianos. Argumentaban que si Jesús era el Mesías y la Iglesia su reino (como sostenía la propia iglesia), entonces ¿por qué los judíos que no vivían en la Tierra Prometida? ¿No era eso lo que prometía la Biblia? Los judíos no habían vivido en su tierra natal por mucho más de mil años y tampoco era probable que llegara a suceder, decían ellos. Esto parecía un obstáculo casi insuperable para poder creer la promesa literal de la venida del Señor. En respuesta a ese obstáculo, muchas organizaciones misioneras judías se organizaron durante el siglo XIX. En alguna medida, su objetivo era acelerar el retorno del Señor.

En el siglo XX, sin embargo, todo eso cambió. Lo aparentemente imposible sucedió, los judíos volvieron a su patria¡con la ayuda, por más improbable que fuera, del Imperio Británico! Curiosamente, los teólogos británicos habían sostenido durante mucho tiempo que el Reino Unido iba a jugar un papel clave en la restauración de los judíos en su tierra. Desde la derrota milagrosa de la Armada española en 1588, que para muchos británicos equivalía a la derrota de la Iglesia Católica Romana, los teólogos británicos habían argumentado, basándose en profecías bíblicas, que su país era la “nación elegida” de Dios. Afirmaban, por ejemplo, que en Ezequiel 38:13, “Tarsis, y todos sus leoncillos” se refería al imperio británico, cuyo símbolo era un león. Creían que Gran Bretaña sería el instrumento de Dios para restaurar su reino y devolverles a los judíos su tierra.

Durante la Primera Guerra Mundial, el primer ministro británico David Lloyd George era el único miembro del gobierno que quería adquirir Palestina para que fuera la patria judía. En 1917 impulsó y logró que se firmara la Declaración de Balfour, en que se les otorgaba a los judíos el derecho de tener una patria en Palestina. ¿Por qué, contra los consejos de su propio gabinete, este hombre moldeó la política exterior británica alrededor de la idea del regreso los judíos a Palestina? Según David Fromkin, en A Peace to End All Peace, Lloyd George “a diferencia de los otros miembros del Gabinete, no se educó en un internado exclusivo que hacía hincapié en los clásicos griegos y latinos, sino que se educó en la Biblia … A diferencia de sus colegas, era muy consciente del hecho de que por siglos el pensamiento británico inconformista y evangélico había sostenido la necesidad de tomar la iniciativa en restaurar los judíos a Sión” (pp. 267-68).

En el siglo XX, la atención del mundo se centró en el Oriente Medio, haciendo que el tema de la profecía bíblica fuera de carácter casi obligatorio para los cristianos bíblicos.

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