Entrada del blog de Tim Gombis sobre Romanos (3)

El Ministerio de Aprecio y Respeto Mutuos de Pablo
Enero del 2013

La introducción de la carta a los Romanos es bastante larga; abarca los primeros quince versos. Pablo luego cambia abruptamente a lo que parece ser la primera sección principal de su carta en el versículo 16. La tentación siempre es considerar el principio de la carta como la parte relativamente menos importante, especialmente en el caso de Romanos. Algunos piensan que el comienzo sólo contiene material superfluo–¡mejor pasemos directamente a la carne, a la teología de la carta! Sin embargo, esa es una mala estrategia de lectura, y uno se pierde de mucho.

Pablo escribe a una comunidad que nunca ha visitado, por lo que su enfoque pastoral es diplomático. De manera retórica, establece una relación de aprecio y respeto mutuos con los cristianos romanos. Él no es un apóstol altanero que les habla por encima del hombro, emitiendo órdenes y decretos.

Su retórica cuidadosamente elaborada lo coloca al mismo nivel que ellos y le permite bendecirles y ser bendecido por ellos. El crea ese aprecio mutuo por lo menos de dos maneras.

Primero, Pablo y los romanos comparten el llamado de Dios. Pablo no es un apóstol debido a sus credenciales o su superdotación, o porque tiene alguna otra cosa especial. Fue “llamado” (v. 1), junto con los que están en Roma, “a ser santo” (v. 7). [la palabra que se traduce como “santo” significa “diferente”]

En segundo lugar, Pablo expresa su anhelo de ir a Roma para bendecir y ser bendecido.

Porque anhelo veros para impartiros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; es decir, para que cuando esté entre vosotros nos confortemos mutuamente, cada uno por la fe del otro, tanto la vuestra como la mía. (Romanos 1:11-12, Biblia de las Américas)

No se trata de una relación unidireccional entre Pablo el instructor y unos romanos que andan en las nubes y necesitan ser corregidos. Esto no es un arreglo de poder desequilibrado. La postura de Pablo en su ministerio es la de aprecio y respeto mutuos.

Su ministerio tiene forma trinitaria, la suerte de dinámica relacional que fluye del evangelio y tiene como objetivo restaurar lo que se corrompió con la caída.

Las relaciones humanas fueron diseñadas para imitar la dinámica pericorética [relación de amor] dentro de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu forman una comunidad eterna en que cada uno se deleita en los otros dos. Los seres humanos fueron creados para esa mismo aprecio mutuo–para conocer y ser conocidos, para deleitarse en los demás y ser deleitados por los demás.

El diseño original de Dios para la humanidad moldea el enfoque de Pablo hacia el ministerio. Se acerca a los romanos como un siervo (v. 1), como alguien que anhela bendecir y ser bendecido.

Esta es, por supuesto, el mismo aprecio mutuo que Pablo quiere ver en las comunidades romanas. Quiere ver a los grupos rivales en Roma llegar a considerarse como hermanos en la nueva familia de Dios en Cristo.

Las implicaciones para la manera en que manejamos nuestras relaciones y llevamos a cabo nuestros ministerios son infinitas.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Tim Gombis. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s