Entrada del blog de Tim Gombis

TGombis

Esperando”

[En inglés, él está hablando de “wait”, o espera, no de “hope” o esperanza]

Esta primavera me toca enseñar 1 Corintios, y hemos señalado en repetidas ocasiones cómo las ideas teológicas pastorales de Pablo están completamente dominadas por la escatología.

El juicio venidero, la resurrección del cuerpo, y la transformación de todas las cosas orientan su enfoque de la vida de la iglesia y el carácter del cristiano.

Pablo señala a menudo que “esperar” a que Dios restaure todas las cosas es un elemento clave de la vida de fe:

Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene?  Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. (Romanos 8:23-25).

Nosotros, en cambio, por obra del Espíritu y mediante la fe, aguardamos con ansias la justicia que es nuestra esperanza (Gálatas 5:5).

Estos pasajes no son líneas desechables sino textos retóricamente culminantes en los que Pablo hace hincapié en los marcadores de identidad clave de los seguidores de Jesús.

En la mayoría de estos textos, Pablo está contrastando la conducta pagana anterior con la conducta cristiana actual de sus conversos. En lugar de una vida dedicada a la idolatría y la satisfacción de los apetitos terrenales, los cristianos esperan con ansias que Dios envíe a Jesús para salvar y transformar a su pueblo, junto con el resto de la creación.

Este contraste está presente en el texto de Gálatas antes citado, y en dos textos más:

Hermanos y hermanas, sigan todos mi ejemplo, y fíjense en los que se comportan conforme al modelo que les hemos dado. Como les he dicho a menudo, y ahora lo repito hasta con lágrimas, muchos se comportan como enemigos de la cruz de Cristo. Su destino es la destrucción, adoran al dios de sus propios deseos y se enorgullecen de lo que es su vergüenza. Sólo piensan en lo terrenal. En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde anhelamos recibir al Salvador, el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas. (Filipenses 3:17-21).

Ellos mismos cuentan de cómo ustedes se convirtieron a Dios dejando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar del cielo a Jesús, su Hijo a quien resucitó, que nos libra del castigo venidero. (1 Tesalonicenses 1:9-10).

La orientación escatológica de Pablo no implica un deseo de escapar de la creación, ni una fascinación por los detalles espectaculares de los acontecimientos del tiempo del fin.

Se trata de un anhelo intenso y ansioso de que Dios transforme la creación, que la cure de su quebrantamiento y que la libere del dominio del pecado y de la devastación de la muerte.

Me parece que el nivel de comodidad de que disfrutan los cristianos determina su resonancia con la visión teológica de Pablo.

Cuanto más confortable se hace nuestra vida, menos anhelamos que Dios envíe un Salvador para transformar y redimir el mundo.

Por otro lado, cuanto más nos acerquemos al dolor y el sufrimiento, más esperamos con ansias que el Señor Jesús vuelva para hacer nuevas todas las cosas.

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