La Resurrección del Hijo de Dios

2022

“Resurrección” no quería decir que alguien poseyese “una condición exaltada y celestial”; cuando se predicaba de Jesús, no denotaba su “presencia percibida” en la iglesia que seguía adelante. Ni tampoco podía significar, si pensamos desde una perspectiva histórica, “la entrada del Jesús humano en el poder de Dios”. Significaba resurrección corporal; y eso es lo que los primeros cristianos afirmaban. No hay nada en la visión paleocristiana del futuro prometido que guarde correspondencia con las opiniones paganas que hemos estudiado; nada en absoluto que guarde correspondencia con las negaciones de los saduceos; prácticamente ningún indicio de la opinión de algunas fuentes judías acerca de una “bienaventuranza incorpórea”; no hay Seol, ni “islas de los bienaventurados”, ni se dice nada de “brillar como estrellas”, sino una afirmación constante de una nueva vida corpórea. Como dijo Christopher Evans hace una generación, “en el cristianismo surgió una fe precisa, llena de confianza y clara en la cual la resurrección pasó de la circunferencia al centro”.

NT Wright, La Resurrección del Hijo de Dios

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