Las Cartas de Pérgamo – 3

Escribe al ángel de la iglesia de Pérgamo:

Esto dice el que tiene la cortante espada de doble filo. Ya sé que resides donde Satanás tiene su trono. Sin embargo, te mantienes unido a mí no has renegado de ml fe, ni siquiera cuando ahí, donde tiene su morada Satanás, visteis morir a mi fiel testigo Antipas.

Apocalipsis 2:12-13

PRIMERA COLECCIÓN DE CARTAS – DE UN NOBLE A OTRO

CARTA DE ANTIPAS

[Como en la mayor parte de la correspondencia de la antigüedad, el remitente (es decir, Antipas) aparece en primer lugar, mientras que el destinatario (es decir, Calpurnio) aparece a continuación.]

Antipas, hijo del noble Felipe, bienhechor de las ciudades de Tiro y Cesarea, ciudadano libre del feliz imperio de Roma y adorador de Júpiter, Zeus Olímpico el salvador, saluda al excelentísimo Calpurnio, hijo del ilustre Teófilo, bienhechor del pueblo de Éfeso, noble de la región de Lidia.

Este día décimo antes de los idus de enero [el 5 de enero] te escribo, excelentísimo Calpurnio, de un noble a otro, con una invitación de L. Cuspio Pactumeyo Rufino, magistrado de la ciudad de Pérgamo, con quien he adquirido algunos compromisos. Rufino ha logrado obtener de nuestro gran emperador Domiciano el honor de organizar dos días de combates gladiatorios a lo largo del próximo año. Como quizás sepas, el padre de Rufino, Druso, ha muerto recientemente y ha dejado una donación con instrucciones de organizar dos días de combates en Pérgamo. Estas indicaciones están siendo cumplidas por el mismo Rufino, que aprovechará la ocasión para celebrar la memoria de su padre, un estimado ciudadano romano, así como para festejar a los benéficos dioses y al insigne emperador, cuyo espíritu director inunda el imperio.

El primer día de combates gladiatorios se celebrará trece días antes de las calendas de abril [el 19 de marzo]. El segundo tendrá lugar justo antes del equinoccio de otoño, dieciséis días antes de las calendas de Domiciano [el 15 de septiembre]. Esos días ornarán a la gran ciudad de Pérgamo, cuyos ciudadanos ya esperan la ocasión. [En esos momentos, Domiciano habla llamado a los meses de septiembre y octubre “Germánico” y “Domiciano”, respectivamente. Los nombres tradicionales fueron reinstaurados tras la muerte de Domiciano.]

Rufino me ha pedido que lleve a cabo diversas tareas organizativas para estos combates, lo que me llena de satisfacción. Una de esas tareas consiste en invitar a los hombres honorables de la zona, pidiéndoles que asistan y contribuyendo así a fomentar la armonía entre los grandes bienhechores de las ciudades de la región. Dado que te encuentras entre ese exquisito número, me corresponde solicitar tu presencia para la primera celebración. Serías uno de los seis representantes especialmente honrados que vienen de la ciudad de Éfeso, ciudad hermanada con Pérgamo en concordia y promotora de la magnificencia de Roma. Tendrás un puesto reservado en la tribuna editoris [el área dedicada a los magistrados más respetados y al organizador del combate], junto a los demás nobles e invitados. Aunque el emperador está dispuesto a ofrecer algunos de sus gladiadores para la ocasión, él no participara en persona. No obstante, acudirán muchos ciudadanos respetados y esperamos que tú estés entre ellos. En caso de que tu o tu séquito necesite alojamiento para la ocasión, tengo una lista de aristócratas de Pérgamo que estarían encantados de alojar a aquellos nobles que nos visiten. Simplemente, déjame saber qué precisas y hare los preparativos necesarios.

La escuela gladiatoria que se encuentra aquí, en Pérgamo, está preparando el evento y he informado también a las escuelas de Esmirna y Filadelfia, que han acordado enviar combatientes para el primer torneo. También asistirán gladiadores de Galacia y Alejandría de Egipto. De momento, se han contratado más de cien combatientes para ese día, pero Rufino espera más. Si te encuentras con alguno de los lanistae [propietarios de grupos de gladiadores] itinerantes que no estén al tanto de estos acontecimientos, te estaría muy agradecido si les informases de ello. Deberían ponerse en contacto directamente con Rufino de Pérgamo.

Eufemo de Pérgamo, mi honorable anfitrión, también envía saludos. Estacis, mi siervo, entrega este mensaje. Si no tardas en escribir tu respuesta, está a tu servicio para que me la traiga. No debería causarte problema alguno. Le he dado instrucciones para que busque alojamiento en la posada local, si fuera necesario que pase allí la noche para esperar tu respuesta.

Que los dioses te bendigan a ti y a tu casa.

 CARTA DE CALPURNIO

 Calpurnio de Éfeso, hijo de Teófilo, saluda a Antipas, noble de Pérgamo.

Me he sentido honrado con tu amable petición para que asista al combate gladiatorio en primavera. Va a celebrarse justo antes de un viaje que espero realizar, por lo que estaré en condiciones de asistir. Deberías saber que no soy un gran entusiasta de los combates, puesto que arrojar hombres a las bestias o verles matarse mutuamente para distracción de los espectadores nunca me ha parecido prudente o de buen gusto. Sin embargo, tu invitación es cortés y estoy interesado en mantener las buenas relaciones entre las ciudades de Pérgamo y de Éfeso. Su antigua rivalidad por obtener honores y prestigio ha dado lugar frecuentemente a una malsana enemistad entre los nobles de nuestras dos magnas ciudades. Aunque apruebo la rivalidad entre ciudades en la medida en que aumenta nuestro interés por promover el bienestar de los ciudadanos, lamento la falta de concordia que en ocasiones se manifiesta. Por ello, aunque no disfrutare con los combates, considero que es mi deber como ciudadano aceptar tu gentil invitación y representar a mi bella ciudad en los juegos de Pérgamo. La revuelta que hace unos treinta años se produjo entre los pueblos de Pompeya y Nuceria pone de relieve la seriedad con la que Roma trata la discordia entre ciudades: el emperador prohibió cualquier tipo de espectáculo en Pompeya durante más de una década y castigó con el exilio al senador que organizó la competición. Es preciso que en este tipo de eventos haya cooperación entre las ciudades y, por ello, me agradara llevar a cabo cualquier cosa que se me requiera para asegurar el orden cívico. Me siento profundamente honrado con tu invitación. Yo mismo me encargaré de gestionar mi alojamiento para los días que permaneceré allí, dado que tengo importantes vínculos con algunos nobles de Pérgamo.

Tu anfitrión, Eufemo, es un hombre que goza de una gran reputación, y al relacionarte con él en Pérgamo, prosperarás. Por favor, dale recuerdos míos.

Tu siervo Estacis no ha supuesto molestia alguna. Después de insistirle, le dieron comida y alojamiento en ml propia casa. No quería someterle a una de las terribles posadas locales, famosas por sus pulgas y sus engaños. Lo envío de regreso con un amistoso regalo que acompaña a esta breve carta.

Adiós

[Si Antipas compuso su carta el 5 de enero, su mensajero, Estacis, habría partido de Pérgamo al día siguiente y habría llegado a Éfeso la tarde del día 9. Si Estacis salió de allí el 10 de enero, habría regresado a Pérgamo con la respuesta de Calpurnio el 13 del mismo mes.

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