Posdata de La Creación Recuperada (7)

Cosmovisión entre Historia y Misión de Mike Goheen y Al Wolters

El Espíritu y la espiritualidad

Lidiar con los inconvenientes de un encuentro misionero, especialmente cuando hay rechazo, y poder discernir entre la estructura creacional y la distorsión cultural, es un llamado exigente. ¿Quién puede? Dos cosas entrelazadas son importantes al respecto. Primero, la misión de la iglesia es ante todo una obra del Espíritu, primero en y luego a través de la iglesia. Segundo, la misión de la iglesia debe basarse en una espiritualidad sana.

No es casualidad que cuando Lucas relata la historia de la difusión del evangelio en el Imperio Romano, empieza con estas palabras: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hch. 2:43). Dedicarse completamente a estos ejercicios permitió que la iglesia personificara la vida del Reino (Hch. 2:43-47). La oración, las Escrituras, el compañerismo, y la Santa Cena sirvieron como canales para que la vida del Espíritu pudiera fluir desde el Cristo exaltado hasta la iglesia primitiva. Este es uno de los temas principales de Lucas y Hechos: “El Reino se manifiesta conforme el Espíritu trabaja en respuesta a la oración.”

La misión de la iglesia no se trata primordialmente de la organización y la estrategia—por más buenas que esas cosas sean. Más bien se trata de una vida sana de oración y meditación, de la inmersión en las Escrituras como la verdadera historia del mundo, y la participación activa en la vida de la congregación local. Es de esa manera que la vida del Reino se conoce, se experimenta y se comparte.

Cuando la iglesia primitiva estaba sufriendo, acudía inmediatamente a la oración para pedir el valor para poder seguir dando testimonio (Hch. 4:23-31). A menudo Pablo le pide a Dios que ayude a las iglesias que ha plantado a crecer en discernimiento y sabiduría y llenarse de poder espiritual cuando tienen que enfrentar la idolatría de sus respectivas culturas (Fil. 1:9-11; Col. 1:9-12). La iglesia que quiere ser fiel a su encuentro misionero con la cultura va a tener que desarrollar y nutrir una espiritualidad vital.

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