Posdata de la Creación Recuperada (2)

Cosmovisión entre Historia y Misión de Mike Goheen y Al Wolters

Comenzando con el evangelio

Como seguidores de Jesucristo, nuestras ideas acerca de cualquier asunto, incluyendo el concepto de cosmovisión, deben partir de las buenas nuevas básicas de la religión bíblica, el evangelio de Jesús. Cuando Jesús apareció en escena en la historia del mundo, proclamó que el poder sanador del reino de Dios estaba irrumpiendo en la creación en forma decisiva. Su proclamación de las buenas nuevas llegó en el momento culminante de la historia de la obra redentora de Dios relatada en el Antiguo Testamento, una historia que se extiende hacia atrás hasta la promesa original de Dios hecha a Adán y Eva. El evangelio anunció que el poder de Dios para renovar la creación entera ahora estaba presente en Jesús por medio del Espíritu. Dicho poder liberador fue manifestado en la vida y los hechos de Jesús, y explicado por sus palabras. Mediante su muerte en la cruz, peleó contra el poder del mal y ganó la victoria decisiva. Se levantó de los muertos para entrar en la vida de resurrección de la nueva creación como “el primogénito entre muchos hermanos”. Antes de su ascensión, encomendó a sus seguidores la tarea de continuar con su misión de anunciar el evangelio hasta que él regresara. Ahora reina sobre toda la creación con poder, sentado a la diestra de Dios, y por medio de su Espíritu está dando a conocer su gobierno restaurador y comprehensivo a través de su pueblo en la medida en que éste personifica y proclama las buenas nuevas. Algún día toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesús es Creador, Redentor, y Señor. Hasta entonces la iglesia es llamada a participar en la obra del Espíritu, de dar a conocer las buenas nuevas del reino.

Con base en este resumen de los puntos fundamentales del evangelio, las siguientes observaciones son importantes para nuestra discusión. Primero, el evangelio es un PODER que redirige. No se trata primordialmente de una doctrina o una teología, ni una cosmovisión, sino del poder renovador de Dios para la salvación. El evangelio es el instrumento del Espíritu de Dios para restaurar toda la creación.

Segundo, el evangelio RESTAURA, es decir, Jesús anuncia la restauración de la creación de los efectos del pecado. Así, el evangelio trata fundamentalmente de la creación, la caída y la redención. El anuncio de Jesús del evangelio constituye un rotundo “sí’ a su buena creación y, a la vez, un decisivo “no” al pecado que la ha pervertido. En la historia de la iglesia, la redención a menudo se ha malentendido, como si no se tratara de salvar la creación, sino de salvarnos de ella. Pero el punto del evangelio es que la creación misma es el objetivo de la salvación anunciada por el evangelio.

Tercero, el alcance del evangelio es comprehensivo. El evangelio que Jesús proclamó era el evangelio de su reinado universal. Sorprendentemente, aunque este reinado universal (“el reino de los cielos”) fue la categoría central de la proclamación y el ministerio de Jesús, a menudo ha sido malentendida como algo menos que completamente comprehensiva. A veces su alcance se ha limitado al ser humano o, más aun, a las almas humanas. En las Escrituras, el reino se refiere al gobierno de Dios sobre la totalidad de su creación; el reino enfatiza la naturaleza abarcadora de la salvación que Jesús personificó, anunció y logró. El evangelio es el poder de Dios a través del cual el Cristo exaltado, en base a su muerte y resurrección, restaura TODO TIPO DE VIDA por su Espíritu para que sea sujetada a su autoridad y palabra.

Cuarto, Jesús y las buenas nuevas que él anuncia son la culminación de una larga HISTORIA que se desenvuelve a lo largo del Antiguo Testamento. Jesús nació en una comunidad judía que esperaba el clímax de la larga narrativa previa de los hechos redentores de Dios. Todos los judíos sabían que dicha historia estaba llegando a su gran culminación, cuando Dios iba a actuar de manera decisiva y finalmente redimiría al mundo. No había consenso acerca de quién lo iba a hacer, cómo lo haría, cuando se haría ni cómo tenían que vivir ellos hasta que se llevara a cabo. Pero todos reconocían que la historia de los hechos redentores de Dios estaba llegando a su consumación. Jesús anunció que él era el objetivo de dicho relato redentor. Entonces, por un lado, si vamos a entender el evangelio de Jesús, debemos ver a Jesús en el contexto del relato del Antiguo Testamento (ver Lc. 24:25-27). Por otro lado, si vamos a entender el relato bíblico correctamente, tenemos que verlo a través de la lente y el evangelio de Jesús (ver Jn. 5:36-37; Lc. 24:44-45). Sin embargo, Jesús no solo representa el momento culminante del relato, sino que señala hacia adelante, hacia el fin. El fin no ha llegado todavía (Hch. 1:6-7). Nuestro enfoque sobre Jesús nos dirige simultáneamente hacia ATRÁS, al relato contado en el Antiguo Testamento, y hacia DELANTE, al final de la historia.

Una observación final: la IGLESIA—el pueblo de Dios—es clave para el evangelio. Es decir, al hacer las previsiones para que las buenas nuevas se comunicaran a muchas culturas diferentes en los siglos venideros, Jesús (a diferencia de Mahoma) no escribió ningún libro. En lugar de eso, formó una COMUNIDAD para que fuera portadora de las buenas nuevas. La identidad de dicha comunidad se basa en su misión—es ENVIADA por Jesús—de dar a conocer las buenas nuevas del reino.

Los primeros capítulos de La Creación Recuperada han explicado el evangelio en términos de su carácter restaurador y su alcance comprehensivo. Por lo tanto, se ha elaborado una doctrina de la creación, del poder distorsionante del pecado sobre toda la creación, y la naturaleza restauradora y alcance comprehensivo de la redención. Lo que nos queda por hacer en este capítulo es lo siguiente: 1) describir como esta cosmovisión ha de entenderse en términos del relato bíblico global; 2) aclarar la importancia de que reconozcamos nuestro lugar en el relato bíblico; y 3) explicar cómo la cosmovisión o la elaboración de las categorías básicas del relato bíblico se relaciona con el poder renovador del evangelio y con la misión de la iglesia de dar a conocer las buenas nuevas.

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