Unas reflexiones sobre los cristianos y la política – una entrada del blog de Michael J. Gorman

Michael J. Gorman es profesor en St. Mary’s Seminary and University, Baltimore, Maryland, una institución católica con fuerte compromiso ecuménico. Para muestra un botón, Professor Gorman es metodista. http://www.michaeljgorman.net/

Sus comentarios muestran claramente cómo nuestra cosmovisión influye en nuestra percepción de la sociedad en que vivimos (sea cual sea).

Unas reflexiones sobre los cristianos y la política

Unas consideraciones preliminares

1. Ante todo los cristianos son ciudadanos del reino de Dios, súbditos del Señor Jesús. Nuestra primera y última lealtad es a ese reino, su política y sus conciudadanos. Todas las demás lealtades, adhesiones, ideas y afiliaciones políticas, etc., son secundarias y subordinadas a nuestra ciudadanía en el reino de Dios. Ver Mateo 6:33 y Fil. 3:20.

2. Antes de empezar a pensar en la política como el perfeccionamiento de un estado, deberíamos pensar en la política como la expresión pública de nuestra participación en el reino de Dios. Por lo tanto, antes de elegir o construir una política dentro de un país determinado, se nos ha dado un ejemplo de cómo hacer política que hemos de tomar en cuenta—la política (vida pública) de Jesús.

3. Ningún reino humano (es decir, estado, república, democracia, monarquía, estado socialista, etc.) es ni será el reino de Dios.

4. El reino de Dios y el reino de los seres humanos normalmente estarán en conflicto.

5. Como cristianos deberíamos considerarnos como personas de otra cultura que vivimos en una cultura anfitrión como una sociedad contraste y, por lo tanto, en un sentido real, como exiliados o extranjeros residentes. Ver 1 Pedro 1:1; 2:11.

6. Nuestra principal actividad política es ser la iglesia: adorar a Dios de verdad y vivir las exigencias del Reino de Dios y del señorío de Jesús.

7. Nuestra actividad política en la cultura/país/ciudad anfitrión debe ser una expresión de nuestros compromisos cristianos más básicos, tales como (1) el amor de Dios, al prójimo y al enemigo, (2) la preocupación profética por la justicia y el shalom, y (3) el llamado a ser pacificadores. El propósito fundamental es buscar el bien común y el bienestar de la ciudad, no el control o el poder. Ver Jer 29:7.

8. La religión y la política suelen utilizarse mutuamente para lo que cada uno perciba como ganancia, lo cual por lo general significa protección o poder. Jesús dijo, “¡Pero entre ustedes no debe ser así!” Ver Marcos 10:43-45.

9. En la política nacional, y especialmente la internacional, lo más importante a menudo es el interés propio. Por muchas razones, los cristianos deben mirar más allá del interés propio nacional.

10. Los cristianos deben tener cuidado especialmente cuando los estados y los políticos hablan de Dios, y siempre preguntarse, “¿Qué quieren decir cuando dicen “Dios”? ¿A cuál dios se refieren? En la mayoría de los casos, cuando en la política se habla de Dios, incluso en países con algún tipo de herencia o presencia cristiana, no se trata de la fe cristiana, sino de la religión civil (el nacionalismo disfrazado de religión).

11. Existe una gran variedad de maneras legítimamente cristianas de entender la participación política cristiana, tanto en forma general como en forma más detallada. Dicha diversidad varía desde o ser muy activo o retirarse de algunos o incluso todos los aspectos involucrados.

12. Los cristianos probablemente deberían sospechar de la política y de los políticos en general, porque hay tanta búsqueda, uso y abuso del poder, tanta mentira y tanta muerte asociada con la política.

Unos puntos específicos en nuestro contexto (EE.UU.)

1. Estados Unidos no es un país cristiano. Fue fundado por deístas con base en principios deístas y de la Ilustración. Ahora es un estado secular, con una población pluralista en cuanto a religiones se refiere.

2. Estados Unidos no es el pueblo escogido de Dios, la luz del mundo, una ciudad construida en lo alto de una colina, ni la última esperanza del mundo.

3. La religión dominante en EE.UU. bien podría ser “el norteamericanismo.” [Cita a varios autores]

4. Los cristianos necesitan reconocer las realidades y peligros inherentes del país y de la cultura en que nos encontramos: la única “superpotencia” mundial (¿imperio?), con bases militares en decenas de países, el consumismo desenfrenado, la deificación de la libertad y la elección, y un sentir de que es especialmente bendecido por Dios/dios por este poderío militar y económico y esta libertad.

5. Los cristianos no pueden evitar ser influenciados por el país donde viven y su cultura. Pero para los cristianos, algunos valores estadounidenses no sólo están equivocados, sino que son idólatras. Por lo tanto, los valores que aportamos a la política y las votaciones deben ser examinados y reexaminados una y otra vez.

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