Una cita de N. T. (Tom) Wright

Una cita de N. T. (Tom) Wright, tomada de las últimas páginas de su reciente libro How God Became King: The Forgotten Story of the Gospels.

Creo en un solo Dios Padre Todopoderso, Creador del cielo y de la tierra [Credo Niceno]

Aquí el devoto sabio celebrará el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, a sabiendas de que esta confesión de Dios como “padre” hace eco de las escrituras judías; y que nuestro deleite en él como creador de todo, del cielo y la tierra, nos coloca a la par no sólo del autor de Génesis 1, sino también de los otras obras majestuosas como el Salmo 19… Esta es, en particular, la confesión de fe israelita y judía, que conllevaba un arista social, cultural y política implícita: los dioses de las naciones son simples ídolos pero nuestro Dios creó los cielos.

Una y otra vez la situación difícil de Israel, amenazado y oprimido por las naciones, hace que los salmistas invoquen a Dios precisamente como creador, como aquel que, habiendo hecho el mundo entero, es responsable de establecer el orden de nuevo cuando el caos amenaza con envolverlos (ver el Salmo 74).

Considera también el uso de la palabra “padre”. La declaración original de la intención de Dios de liberar a Israel de Egipto llegó en la forma del llamado paternal: “Israel es mi hijo, mi primogénito… Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva “ (Éxodo 4:22-23). La primera afirmación del credo, a pesar de lo que muchos podrían pensar hoy, está repleta de ecos apropiados de las tradiciones más fundamentales de Israel.

Incluso el Shemá, la plegaria monoteísta tradicional, fue visto de esta manera. Para nosotros es una confesión escueta, casi seca, del “monoteísmo” (“Escucha, Israel: YHWH es nuestro Dios, YHWH es uno”). Pero cuando los rabinos oraban esa oración, decían que significaba “la aceptación del yugo del reino”. Confesar a Dios como el único Creador de todo lo que existe ya es invocar al Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y afirmar su soberanía sobre el mundo entero. Y confesarlo como el “Creador del cielo y la tierra” ya es invocar el tema del Templo (el Templo era el lugar donde el cielo y la tierra se tocaban), que es también la prometida meta final. De acuerdo con Pablo, el plan de Dios es eventualmente reunir todas las cosas en el cielo y en la tierra en el Mesías (Ef. 1:10). Toda la creación se convertirá en un templo para el Dios único y verdadero.

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