La historia de Bartimeo y el contexto histórico

Un pequeño ejemplo de lo que los escritores del Nuevo Testamento querían comunicar a sus lectores, pero que nosotros pasamos por alto si no comprendemos el contexto histórico judío. Veamos la historia del ciego Bartimeo en Marcos 10.

“Jesús y sus discípulos pasaron por la ciudad de Jericó, y al salir de allí mucha gente los siguió. Junto al camino estaba sentado un ciego que pedía limosna. Se llamaba Bartimeo hijo de Timeo. Cuando Bartimeo oyó que Jesús de Nazaret estaba pasando por allí, empezó a gritar:
—Jesús, tú que eres el Mesías, ¡ten compasión de mí y ayúdame!
La gente comenzó a reprender al ciego para que se callara, pero él gritaba con más fuerza todavía:
—Señor, tú que eres el Mesías, ¡ten compasión de mí y ayúdame!
Entonces Jesús se detuvo y dijo:
—Llámenlo.
La gente llamó al ciego y le dijo:
—¡No tengas miedo! Ven, que Jesús te llama.
El ciego tiró su manto, y de un salto se puso de pie y se acercó a Jesús. Jesús le dijo:
—¿Qué quieres que haga por ti?
El ciego respondió:
—Maestro, haz que pueda yo ver de nuevo.
Jesús le dijo:
—Puedes irte; estás sano porque confiaste en Dios.
En ese momento, el ciego pudo ver de nuevo, y siguió a Jesús por el camino.”

Rikk Watts, profesor del Nuevo Testamento de Regent College, en Vancouver, Canadá, dio una muy interesante charla dramatizada sobre este pasaje y un amigo mío escribió el siguiente resumen acerca de la misma:

“Bartimeo reflexiona sobre su ceguera a la luz de las maldiciones mosaicas que se producen al quebrantar la ley de Dios [Deut. 28:28-29: “Muchos de ustedes se volverán locos, y otros se quedarán ciegos. Todos en Israel estarán tan confundidos que no sabrán qué hacer ni a dónde ir. Nada les saldrá bien, y otros países los maltratarán y les robarán, pero nadie vendrá en ayuda de ustedes”] y el continuo mensaje de condena de los profetas contra Israel por su ceguera espiritual e idolatría. Bartimeo sueña con la promesa de Isaías (ver Isaías 35), quien dijo que Dios algún día volvería a sacar a su pueblo del exilio y lo llevaría de regreso a Sión, no a través del desierto, sino por un gran camino─un Camino Sagrado. Pero queda pasmado al recordar que “los impuros” no se incluirán entre los redimidos (v. 8. Bar-Timeo significa “hijo de impureza”).

No le pasa por la mente que Jesús va a quitar su impureza y restaurar su vista, ni que Jesús en realidad va ‘camino’ a Jerusalén para lograr el nuevo éxodo con su muerte y resurrección.”

Nota: Bartimeo “siguió a Jesús por el camino”. Los primeros cristianos usaban el término “camino” también para referirse a la fe cristiana.

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